IPD. Integrated proyect delivery

Los contratos IPD forman parte de la filosofía LEAN Construction, nos ayudan a establecer pautas entre todos los agentes que intervienen en el proceso de construcción.

La manera tradicional en la que se contrata un proyecto de edificación se basa en el desarrollo de un proyecto por parte del estudio de arquitectura de acuerdo a las premisas iniciales de la Propiedad que lo contrata. Una vez desarrollado el proyecto de ejecución, se presenta la documentación oportuna correspondiente a la solicitud de Licencia de Obras. Una vez obtenida la licencia el proyecto se licita por varias constructoras, que suelen plantear alternativas en algunas partidas para llegar al presupuesto de ejecución material deseado por la Propiedad. La licitación se hace a la baja, y la constructora asume todo el riesgo económico del proyecto. En la fase de obra en la mayoría de los casos se producen retrasos, incrementos de presupuestos, imprevistos y una baja de calidad para llegar a los objetivos de partida. Todos estos cambios crean un ambiente de desconfianza.

Actualmente la construcción tradicional se basa en la fragmentación del trabajo que hay que realizar en cada fase. Se hace de forma independiente y en muchas ocasiones no se verifica que ocurre al unir cada parte, lo que provoca la aparición de errores o problemas en obra, donde el tiempo para reaccionar es menor. Esto implica un aumento del coste de ejecución.
 

IPD. Integrated Project Delivery

Los contratos IPD se desarrollan dentro de la filosofía de Lean Contruction. Son un modelo de gestión y de ejecución que une cuatro aspectos fundamentales en el desarrollo de los proyectos como son: las personas, sistemas, estructuras de negocio y prácticas de trabajo.

Es necesario un cambio de mentalidad en el sector, replantearse nuevas fórmulas de trabajo y ser capaces de mejorar la gestión de los proyectos tanto en fase de diseño como de construcción o mantenimiento. Estas mejoras deben basarse tanto en la tecnología e innovación, como en la metodología para su desarrollo.

Los contratos IPD son un sistema de colaboración abierto, directo, transparente y fluido entre todos los integrantes. El ecosistema no se reduce solo a Propiedad, arquitectos y constructora, sino que intervienen todos aquellos agentes que son necesarios para el desarrollo del proyecto. En los proyectos colaborativos las reglas cambian, se busca alinear los intereses y objetivos desde etapas tempranas del proyecto, desde la fase de diseño, donde los posibles cambios tienen un menor impacto. Ya no se busca el beneficio particular sino que se trabaja de forma conjunta en busca de un mismo objetivo.

Como explicaba Javier Bermejo (Gerente de KÖMMERLING España) en el post que publicamos sobre la Pull Session del Edificio Zero de KÖMMERLING, “el objetico final es que todos los integrantes del ecosistema minimicen los posibles conflictos que puedan surgir en la obra, optimizando los recursos tanto materiales como humanos. Cada agente tiene que saber cuál es su posición en la cadena de valor planteada en el proyecto, por ello se necesita una planificación previa para que todo funcione”.

IPD

 

Ventajas contratos IPD

Los contratos de colaboración IPD siempre se tienen que desarrollar desde la confianza, implementando una serie de herramientas que nos permitan poder centralizar y gestionar la información del proyecto de manera eficiente. Esto favorece la toma de decisiones en cada proceso.

Es necesario alinear los intereses económicos y que exista una transparencia total de los costes del proyecto desde el principio. Por esa razón la implicación debe ser desde etapas tempranas, en contra de lo que se hace actualmente, que es una licitación con el proyecto de ejecución ya desarrollado.

Pueden ser contratos Tri-party o Multi-party, donde se define el rol de cada agente que interviene en el proyecto y la fase en la que es necesaria su implicación. Tal y como define la filosofía Lean Construction es necesario alinear los objetivos de cada participante en función de valor y beneficio. Por ello también es necesario establecer un panel de control y de gestión de riesgo.

Actualmente existen ya empresas en España que desarrollan esta filosofía hace tiempo, obteniendo grandes resultados en modelos industrializados, costes económicos y plazos de ejecución. Es el momento de replantearse la forma de trabajar. Es el momento del cambio.

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