

En el Reto Kömmerling nos gusta meternos a fondo en temas de innovación en la arquitectura, para que tengas una visión completa e impulsarte hacia el cambio. Y en esta ocasión abrimos el debate sobre los beneficios y retos que trae la Inteligencia Artificial aplicada a la arquitectura y el urbanismo.
Lo cierto es que internet está lleno de información sobre herramientas maravillosas de Inteligencia Artificial para la arquitectura. Razón no les falta: la IA aporta beneficios en la productividad, la experiencia del cliente, etc., pero por otro lado el bombardeo constante de contenidos puede hacer sentirnos presionados a emplear esta tecnología, antes de analizar si nos será útil.
Así que, si estás planteándote utilizar herramientas IA en tus proyectos, te invitamos a reflexionar con tranquilidad, a entender la realidad que entraña esta tecnología y como bonus tienes una checklist para adentrarte en ella. Por cierto, los contenidos en el Reto Kömmerling son (todavía) 100% “IA free” ;-).

La Inteligencia Artificial viene cargada de oportunidades para transformar por fin el sector de la construcción hacia la productividad y el ahorro de tiempo y costes. Además, esta tecnología redefine la manera en la que diseñamos y realizamos nuestro trabajo:
Bien se trate de un asistente para desarrollar ideas iniciales de proyecto, estudios de eficiencia energética y sostenibilidad, generar renders y videos 4K, modificar distribuciones de plantas o incluso revisar la seguridad en obra, todo el abanico de aplicaciones IA para la arquitectura acelera procesos que antes podían durar incluso semanas, con lo que ganas tiempo de trabajo valioso.
Una consecuencia directa de que tu herramienta trabaje a la velocidad del rayo es que optimizarás costes. Por ejemplo, la firma KPF afirma ahorrar $25.000 por proyecto gracias a la IA.
Los algoritmos de la Inteligencia Artificial tienen la ventaja de recopilar y analizar cantidades ingentes de variables de forma eficaz y rápidamente. El resultado es una mejora de la eficiencia en la toma de decisiones y en la identificación temprana de riesgos.
Por ejemplo, la aplicación Autodesk Forma te analiza todos los datos y variables que suceden en el entorno de tu edificio y te da feedback en el diseño volumétrico, para que la optimices al máximo desde el punto de vista energético.
También las grandes firmas de arquitectura, como Foster+Partners, se benefician de esta característica analizando diferentes variables de forma ágil, por ejemplo, en el diseño del confort interior en sus proyectos.
La implementación de la IA en los estudios de arquitectura genera nuevas oportunidades profesionales: según la tecnología avanza surgen perfiles como el de supervisor de IA, diseñador de flujos de algoritmos, auditor IA, etc. Estos roles no solo precisan tener dominio del prompt engineering, sino también sensibilidad estética y capacidad crítica, cualidades que reunimos los arquitectos.
Por lo tanto, los arquitectos evolucionaremos a ser figuras enfocadas en tomar decisiones de proyecto, supervisar los trabajos y auditar modelos y no tanto en crear formas y hacer distribuciones, que lo hará la IA directamente en base a nuestras preferencias.
¿Qué te parece este cambio de paradigma?
Gracias a las aplicaciones gráficas de IA no solo ganamos en tiempo de ejecución, sino que las infografías y videos son de tanta calidad, que crea una impresión inmejorable de cara a nuestros clientes. Además, su experiencia mejora ya que con las herramientas de realidad virtual ellos mismos pueden tener una idea del proyecto recorriendo el edificio sin haberlo construido todavía.
También la comunicación con los clientes mejora, en caso de conflictos y malentendidos. Las IA generativas tipo ChatGPT te ayudan a redactar emails profesionales y objetivos para clientes “difíciles”.

El aspecto principal que preocupa todavía a muchos es si la IA reemplazará la profesión de arquitecto. Conforme la tecnología va avanzando, este mito queda desmentido por sí mismo: La IA en la arquitectura es tremendamente disruptiva, pero detrás de ella siempre debe haber un profesional que la maneje y valide sus procesos. Por lo que, no es que la IA nos pueda reemplazar, sino que el sector evoluciona creando nuevos perfiles profesionales.
Habiendo tratado ya la preocupación por nuestras competencias como arquitectos, que en realidad es una llamada a crear nuevos puestos de trabajo, ya nos metemos en harina ;-).
Una vez estás dentro de la vorágine de las aplicaciones de IA para arquitectos, empiezas a descubrir que las herramientas también presentan escollos:
Seamos sinceros: no vas a pagar la versión ChatGPT Plus todos los meses sólo para preguntarle quién ganó un partido de fútbol. Si quieres pulir las aplicaciones IA como un pro en tu trabajo como arquitecto, debes adoptar una actitud de aprendizaje continuo: invertir en formación.
Afortunadamente existen ya varios cursos y máster online en IA para arquitectura, que ofrecen diferentes enfoques según tus necesidades. Otra opción es contratar a alguien ya especializado (auditor IA) para ayudarte con la implementación en el estudio.
Antes de trabajar con tu aplicación de Inteligencia Artificial, debes realizar un trabajo de selección de documentos que le aportarás. La calidad y cantidad de la información con la que nutres la IA es crucial para obtener buenos resultados. Recuerda que tu asistente IA es un folio en blanco al que debes añadir información para que trabaje por ti. Si lo alimentas con “porquería”, recibirás resultados sesgados e incluso falsos.
Recuerda que hay veces que la IA “alucina” y puede que invente información con tal de generarte una respuesta. Si no supervisas el trabajo realizado por tu asistente IA, si te crees a pies juntillas todo el contenido que te genera, corres el riesgo de basar tus decisiones en datos incorrectos. Esto es especialmente sensible en actividades como el cálculo estructural y el planeamiento urbanístico: si la IA te da resultados sesgados y no lo detectas, puede derivar en errores gravísimos para el proyecto y para la seguridad y bienestar de las personas.
Una solución a estos retos puede ser la técnica de “autorización en dos pasos”: yo genero con la IA, tú revisas los resultados y un tercero valida la decisión.
Cuando estamos metidos de pleno en el mundillo de la IA, da la sensación de estar constantemente en un laboratorio de pruebas. Por ejemplo, apenas terminas de adoptar una herramienta a tu flujo de trabajo cuando ya ha salido al mercado otra mejor dispuesta a reemplazarla. Esto puede generar incertidumbre y desconfianza a la hora de implantar las aplicaciones, porque lo que buscamos los usuarios son herramientas fiables y estables y que no estén cambiado continuamente.
Una solución es elegir soluciones de empresas con mucho Know-how que llevan ya tiempo desarrollando modelos IA para la arquitectura.
Uno de los puntos ciegos de las aplicaciones de Inteligencia Artificial en general es la política de privacidad y seguridad de la información (o su ausencia). Lo cierto es que los datos con los que nutres tu herramienta quedan almacenados en los servidores de las compañías proveedoras. Es decir, que empresas como OpenAI, Google, Microsoft, High Flyer, etc., tienen acceso a toda la información con la que los usuarios nutrimos nuestras herramientas, incluida información sensible de las administraciones públicas. Es aquí donde comienzan algunos conflictos geopolíticos, más allá de una inocente búsqueda en Gemini.
De hecho, la IA DeepSeek está en el punto de mira de varios países porque su algoritmo fue diseñado acorde con los cánones y regulaciones del gobierno chino.
En Europa tenemos una normativa más restrictiva que en otros países (Ley de Inteligencia Artificial de la UE) pero claro, si las compañías proveedoras son de EEUU, por ejemplo, nuestras informaciones se almacenan en servidores de ese país y por lo tanto su gestión se rige por la normativa estadounidense.
La solución en el caso de los países de la UE sería que desarrolláramos tecnología que compita con ChatGPT y compañía, de forma que tengamos una estructura de aplicaciones IA sólida y segura. De momento ha salido a la luz Devstral, una nueva aplicación de IA generativa hecha en Francia que promete hacer sombra a OpenAI. ¡Te mantendremos informado!
El tratamiento de la propiedad intelectual es un reto específico de las herramientas IA para la arquitectura. Su importancia radica en que llegará un momento en que la Inteligencia Artificial pueda hacer todo el trabajo por ti, hasta el punto de incluso automatizar de arriba abajo la redacción de proyectos de edificación. Cuando la tecnología es capaz de pensar por sí misma, la autoría del trabajo se diluye: Quién firma el proyecto realizado, ¿tú o la máquina? Por ejemplo, en Europa los contenidos producidos solo con IA no están respaldados por la Ley de Propiedad Intelectual.
Este aspecto incide también en la contratación de seguros de responsabilidad civil, ya que las compañías ya avisan que no cubrirán proyectos que no estén supervisados ni firmados por profesionales de carne y hueso. Al final, la responsabilidad siempre debe recaer en una persona física.

Una vez entendidos los beneficios y los retos que implica la IA aplicada a la arquitectura, es hora de impulsarte a que la implantes en tu estudio. Puedes seguir las siguientes estrategias, sobre todo para superar los desafíos que hemos visto:
Está claro es que la IA es una tecnología tremendamente disruptiva y que viene dispuesta a amplificar la productividad en nuestros proyectos de arquitectura y construcción y en el desempeño de nuestra profesión. Y para sacarle el máximo partido y evitar problemas derivados debemos aprender a emplearla con responsabilidad y criterio.