

Con la celebración del Día Mundial de las Ciudades 2025, sumada al aniversario de la catástrofe de la DANA en Valencia 2024, y en memoria de su creador Kongjian Yu (recién fallecido mientras trabajaba), nos sobran motivos para hablarte de las ciudades esponja, una estrategia urbanística que busca la “reconciliación” de las personas con los ciclos naturales del agua, aprovechándola como recurso frente al cambio climático y evitando que una mala gestión provoque más inundaciones y catástrofes ambientales.

Cuando urbanizamos una calle, lo normal es pavimentar con materiales impermeables (asfalto, hormigón, etc.) de forma que, cuando llueve, el agua es guiada por las superficies hasta la red de alcantarillado. Sin embargo, este sistema tiene sus puntos débiles: las canalizaciones requieren un mantenimiento continuo y las instalaciones no siempre son capaces de evacuar todo el caudal de agua recibida. Las consecuencias son grandes inundaciones y fuertes avenidas de agua en un abrir y cerrar de ojos.
El concepto de las “ciudades esponja” aborda el problema de las inundaciones proponiendo un sistema eficaz de gestión del agua de lluvia basado en la recogida, el filtrado y su almacenamiento para el beneficio de la ciudad, en lugar de simplemente desecharla por los desagües.
¿Quién inició esta idea?
El arquitecto paisajista chino Kongjian Yu con su firma Turenscape dedicó toda su vida al desarrollo de un tipo de urbanismo integrado con la naturaleza y no de espaldas a ella. Para Yu, “le declaramos la guerra al agua y la tenemos perdida. Es más práctico hacerse amigo de ella”.
En la década de 1990, Yu, cansado de ver cómo cada estación de Monzón provocaba tremendas inundaciones en China, definió el principio de las ciudades esponja: propuso sustituir la red actual de canalización de aguas grises urbanas por un conjunto de superficies permeables y filtrantes in situ, de forma que el propio sustrato bajo tierra absorbiera esa agua de forma natural como una esponja.

Los diseños de Yu están llenos de superficies verdes en terrazas y caminos sinuosos accesibles para peatones, donde poder disfrutar de una tarde de verano o ir a remojarse los pies. Las ciudades esponja de Yu son auténticos oasis urbanos, también para la flora y fauna autóctonos. En tiempo de monzón, estos espacios acumulan el agua, convirtiéndose en humedales. Posteriormente, el agua almacenada puede emplearse para las necesidades de la ciudad.
Las propuestas paisajísticas de Kongjian Yu gozan de gran prestigio en su país y a nivel internacional, consiguiendo implantarlas en más de 30 ciudades en China y cosechando premios internacionales de urbanismo. Lamentablemente, el apodado “Olmsted chino” murió en un accidente de avión en septiembre de 2025 mientras trabajaba en un reportaje.

Este método de planeamiento funciona en 3 fases: recoger, filtrar y almacenar. Lo primero es tener superficies drenantes que permitan la recogida del agua in situ, donde cae. Seguidamente, el agua absorbida por el sustrato pasa por una fase de purificación natural. Tras el filtrado, el agua puede almacenarse en una infraestructura y emplearse según la ciudad la vaya necesitando.
Aquí el objetivo principal es recoger el agua de lluvia con todos los medios posibles. Para llevarlo a cabo recurrimos a una serie de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) como todo tipo de superficies verdes, incluidas cubiertas y fachadas verdes en edificios, Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS), pavimentos drenantes, arbolado, etc.
Al contrario de lo que muchos puedan pensar, si destinamos parte de las superficies urbanas para recoger y almacenar el agua de lluvia, obtenemos bastantes beneficios:

La respuesta es sí.
El primer paso de gigante ya lo realizó el Profesor Yu y su equipo por llevar implantando estas estrategias desde 2014 con respaldo del Gobierno popular chino. Además, las autoridades chinas se han comprometido que, para 2030, el 80% de las áreas urbanas del país absorban y reutilicen al menos 70% del agua de lluvia.
Pero las ciudades esponja no solo tienen éxito en las grandes urbes chinas, sino que capitales europeas como Berlín y Copenhague están adaptando el concepto a la ciudad compacta, también por los grandes beneficios que aportan como reguladores higrotérmicos frente al cambio climático:

En el caso concreto de Berlín han desarrollado un Plan de Desarrollo Urbano (StEP Klima 2.0) para luchar contra las crecientes épocas de sequía que sufre la ciudad. Están aplicando un planeamiento “esponja” con una paleta de 24 medidas SbN (soluciones basadas en la naturaleza), implantándolas de forma diferente según la estructura urbana y las tipologías edificatorias existentes.

En España contamos ya con los primeros proyectos de ciudad esponja :-). Uno de los pioneros fue el Parque La Marjal, en Alicante. Y como firma de arquitectura de referencia en España, tenemos a los arquitectos Batlleiroig, ganadores del I Premio de Arquitectura Reto Kömmerling. Veamos algunas de sus propuestas:

Con una superficie de 80000 m2, el parque central de Igualada favorece el desarrollo de actividades saludables y lúdicas en contacto con la naturaleza. Uno de los objetivos principales era drenar y almacenar el agua de lluvia para regar la vegetación de gradas y taludes, por lo que el proyecto conservó la máxima superficie de suelo permeable y consiguió mejorar los drenajes existentes incorporando zonas de acumulación de agua de escorrentía.

Cerramos el post con esta pequeña pero efectiva intervención, de nuevo firmada por los arquitectos de Batlleiroig. Este es un buen ejemplo de que también podemos ir creando ciudades resilientes mediante la suma de pequeñas acciones, como esta rotonda de Esplugues de Llobregat (Barcelona).
El diseño consiste en crear un microhábitat natural con un impluvium en el centro de la superficie. La acera que bordea el perímetro permite el viaje del agua hacia el centro, sin perjudicar el tráfico rodado.

Como ves, no hace falta viajar a China e implantar ciudades esponja para 40 millones de personas. Las estrategias en la mediana y pequeña escala en España también funcionan genial, la cosa consiste en dar valor a los recursos para mejorar poco a poco nuestras ciudades y evitar más catástrofes ambientales.