

Todos hemos oído hablar de los famosos “5 principios básicos” Passivhaus, que es nuestra caja de herramientas básica de aplicación los conceptos. Pero en el Reto Kömmerling vamos más allá y te explicamos qué debes hacer para conseguir la ansiada certificación de edificio. ¿Cómo verificamos correctamente el proyecto Passivhaus? ¿Qué criterios debemos cumplir para llegar al estándar? ¿Necesitamos hacer algún cálculo? A continuación, te contamos esto y otras cosas más que debes saber.
El cumplimiento del estándar Passivhaus tiene que ver con la comprobación de la alta eficiencia energética, el confort y la higiene del edificio, dentro de unos valores límite establecidos. Las características formales, constructivas, instalaciones y las condiciones de ocupación y uso de nuestro proyecto influyen directamente en las demandas térmicas, los consumos energéticos y el bienestar de los usuarios. Para la verificación tenemos una herramienta informática en formato Excel, el PHPP (Passive House Planning Package), donde insertamos fácilmente los datos, superficies, componentes, equipos, ocupación, cargas de iluminación, etc.
El PHPP calcula una serie de parámetros, que actúan de indicadores de comprobación. La única forma de poder certificar el edificio con el estándar Passivhaus es estar dentro del rango de los valores permitidos para esos indicadores, también llamados criterios. A modo de resumen: los criterios son el termómetro del nivel prestacional de tu edificio. Se engloban además en dos grandes grupos: los específicos y los generales.
Los criterios específicos son medidores exclusivos de la eficiencia energética:
El estándar Passivhaus tiene desarrollados tres tipos de certificación en función de la producción de energía renovable en el edificio. Dependiendo de la potencia instalada, tenemos las siguientes categorías:
Como ves, la cosa se complica en la demanda de Energía Primaria según vamos subiendo de clasificación. Por lo tanto, fíjate mejor en ese indicador antes que forrar las cubiertas con módulos solares ;-).


La verificación del estándar Passivhaus tiene que ver con la comprobación de las variables energéticas, como hemos visto más arriba, pero también debemos hablar de confort térmico e higiene. Si tu proyecto sobrepasa las “líneas rojas” del estándar, es decir, si el proyecto no cumple con todos los criterios, debes revisar el diseño el edificio e incorporar nuevas estrategias para que cumpla. La clave suele estar conseguir el confort en la envolvente opaca y en huecos y la higiene en los puentes térmicos (frsi). Estos indicadores se denominan “criterios generales mínimos” y deben cumplirse en todo tipo de proyectos, tanto obra nueva como rehabilitación:
El Instituto Passivhaus tiene determinada una temperatura superficial mínima que deben tener todos los cerramientos sin excepción: 17º C. Si esta temperatura es inferior, aparecerá un símbolo en color rojo en la hoja del PHPP correspondiente. ¿Por qué podría deberse esto, si luego los criterios directos son correctos?
Puede que el edificio en su balance global arroje datos de demandas y consumos energéticos por debajo del límite pero que, en zonas puntuales, los componentes o su instalación non sean los adecuados en cuanto a confort. Esto suele suceder en: cerramientos opacos concretos que no estén suficientemente aislados, huecos de carpinterías con longitudes de intercalario grandes o con instalación deficiente, etc.
En los inicios del proyecto podemos hacer una aproximación al criterio de confort, sobre todo en carpinterías, siguiendo el siguiente gráfico publicado por el Instituto Passivhaus:

Por ejemplo, en climas cálidos-templados podemos aproximar una Uhueco máxima de 1.2-1.4 W/m2K y en climas cálidos de 1.6-2 W/m2K.
Ya para ser más precisos y determinar cual es la transmitancia térmica máxima de huecos que podemos tener, hay que aplicar la siguiente fórmula:
Umax < 4,2ºK / (Rsi *(Tªoperativa – Tªsuperf.int))

Para Passivhaus es tan importante el aspecto energético como el de higiene. No nos sirve de nada tener un edificio que globalmente tenga un balance general de consumos óptimos si puede derivar en peligro de condensaciones intersticiales y superficiales por no tener en cuenta la higiene en los puentes térmicos.
La higiene tiene especial interés en los puentes térmicos de instalación de hueco, el perímetro de instalación de la ventana en el muro. Si la instalación es deficiente, las temperaturas superficiales mínimas serán probablemente inferiores a lo exigible y habrá riesgo de condensaciones.
También no hay que olvidar por suspuesto que los intercalarios deben ser de “borde caliente” (Warm edge), compuestos por un material termoplástico:
