El urbanismo en tiempos de COVID

Las ciudades van a seguir existiendo sí o sí, lo que debemos adaptar es el diseño urbano a esta nueva realidad.
ciudad covid

La crisis actual a nivel mundial debido a la COVID-19 ha demostrado que el modelo de ciudad compacta y el urbanismo puesto en práctica ahora presenta deficiencias en sus fines sociales, de salud y de servicios en general. Pero esta situación también la podemos interpretar como una oportunidad de generar espacios urbanos seguros, resilientes y saludables en las ciudades compactas. Solamente hace falta que todos como sociedad adquiramos una serie de compromisos, antes de que la amnesia colectiva nos invada y volvamos a hacer las cosas «como siempre».

 

La repercusión de las epidemias en el diseño de las ciudades

Pestes, epidemias y pandemias siempre han acompañado la historia de la humanidad. Normalmente generadas por falta de salubridad en zonas de alta concentración de población, estas enfermedades extensivas provocan pérdida de población en masa.

Desde que las primeras ciudades fueron creadas, diferentes amenazas han ido sucediéndose en las ciudades según los siglos han ido pasando. Y con ellas, la urbanidad ha ido ingeniando soluciones como los acueductos romanos para abastecer agua potable, galerías o redes de aguas residuales para separarlas del agua limpia, cementerios alejados del centro, espacios verdes públicos para expansión de la población, etc. La inmensa mayoría de las decisiones de diseño urbano que hemos ido heredando con los siglos están muy unidas por lo tanto al campo de la salud y bienestar de los ciudadanos.

Un ejemplo más reciente: los bulevares típicos de los distritos de ensanche del siglo XIX fueron diseñados para crear corredores de ventilación natural para la ciudad, donde la población podía disfrutar además de largos paseos. Así se favorecía el bienestar psicológico de la población y se luchaba contra la expansión de enfermedades como el cólera y la viruela. Los bulevares actuaban como «cortafuegos» frente a las pandemias.

bulevar

Bulevar de la Madeleine en París, foto de 1890.

También el estilo internacional hizo su aportación al urbanismo como herramienta fundamental de tener ciudades (y ciudadanos) saludables, por ejemplo, en el libro «Principios de Urbanismo», de Le Corbusier. En los congresos de los CIAM también concluían que «el sol, la vegetación y el espacio son las tres materias primas del urbanismo».

ciudad radiante

Proyecto para la Ciudad Radiante, por Le Corbusier

 

El cambio urbano en la era Covid

En el caso de la COVID-19, las grandes ciudades son de nuevo las grandes damnificadas. De hecho, el origen de la pandemia sucedió en Wuhan, un centro importante de producción de Hierro en China con una red de transporte y tecnología muy potente. La infección, como sabemos, se extendió rápidamente a nivel global gracias al continuo contacto y el transporte masivo de personas, afectando todavía hoy a millones de habitantes. Pero es por seguro que la pandemia va a proporcionar el cambio que quizá estemos esperando en las grandes ciudades, sobre todo en lo que toca a recuperar ciudades de proximidad, donde se ponga especial valor en el bienestar de la población local.

La pandemia originada por el Coronavirus ha provocado que:

  • Tengamos que incorporar el puesto de trabajo a nuestro hogar.
  • Vivamos más digitalizados que antes (si cabe).
  • No sea necesario tener que desplazarse para ir a trabajar. Menor uso del transporte tanto público como privado.
  • Tampoco sea necesario ir al centro educativo correspondiente para asistir a clase y aprender.
  • Al tener que estar confinados en casa, valoramos más los espacios públicos libres y verdes.
  • Valoremos tener dichos espacios libres cerca de casa.
  • Los centros de ocio y bares hayan tenido que cerrarse durante cierto tiempo, con lo que el ocio vuelve a los parques y el disfrute de la naturaleza.
  • Por otro lado, parte de la población que hasta ahora ha vivido en grandes núcleos urbanos se ha planteado ir a vivir a pueblos, con mucha menor densidad de población.

 

Derivado de estas nuevas situaciones, desde del punto de vista del planeamiento urbanístico, los estragos causados por estas grandes enfermedades generan nuevas necesidades urbanas:

  • Planificar menos suelo destinado edificios de oficinas, ya que el trabajo se ha descentralizado.
  • Crear nuevos centros empresariales locales de co-working y co-learning adaptados a las nuevas tecnologías y distribuidos por la ciudad.
  • Posible rediseño del hogar añadiendo mayor superficie a la mínima habitable (hasta ahora 25 m2/persona).
  • Colonización del espacio urbano por parte del peatón, quien necesita su tiempo de ocio más en los espacios libres próximos que en los centros comerciales.
  • Mayor presencia de la naturaleza en las ciudades, no solo concentrada en forma de grandes parques, sino distribuida de forma homogénea en los barrios.
  • Descongestionar la densidad de población en núcleos superpoblados.
  • Una nueva planificación de los pueblos para acoger a la población emigrante de ciudades y dotarlos de infraestructuras adecuadas.

 

¿Es este el fin de las ciudades compactas?

urbanismo táctico

Ejemplo de intervención urbana a nivel local en 2020, en Barcelona. Foto: Ciudades Cuidadas.

Puede que hayamos sufrido una pandemia, lo cual ha hecho modificar nuestras costumbres o incluso paralizar algunas de ellas. Pero eso no ha evitado que los urbanistas se pusieran manos a la obra y replantearan la ciudad tal y como la necesitamos. La inmensa mayoría de las conclusiones y propuestas acordadas tienen mucho que ver con la hoja de ruta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 y con los debates en el entorno de los foros de las Ciudades de la ONU.

El reto en el caso del Coronavirus en las ciudades se entiende que es evitar a toda costa la concentración de personas y garantizar la salubridad y limpieza de los espacios y elementos urbanos. Está claro que los contactos constantes y diferentes facilitan la transmisión de la pandemia. Organizaciones como la OMS proponen contar con un mínimo de superficie de espacio verde por habitante en la menor distancia posible de su hogar. Las propuestas tienen que ver por tanto con la descongestión de las ciudades compactas y la priorización del peatón y la bicicleta frente al automóvil.

 

Líneas de actuación del urbanismo Post-Coronavirus

Las soluciones no son homogéneas a nivel mundial, teniendo que realizar intervenciones diferentes a nivel local según la gran capital que se esté tratando. En París, por ejemplo, se está llevando a cabo la estrategia de «La Ville Du Quart d’Heure» (La ciudad del cuarto de hora). El urbanismo táctico también es un recurso excelente, sin tener que llegar a crear ciudades informales.

En general se están planteando dos tipos de intervenciones urbanas principales:

  1. Actuaciones de carácter parcial. Se centran exclusivamente en la movilidad, buscando espacios públicos más tranquilos, limpios y seguros para el peatón. Por ejemplo: peatonalización de centros históricos, eliminación de plazas de aparcamiento de vehículos a motor y generación de espacios de ocio abiertos en su lugar y el «traffic evaporación«.
  2. Propuestas de reestructuración urbana profunda. Engloban un conjunto de diferentes actuaciones urbanas para conseguir la accesibilidad y la sostenibilidad. Estas iniciativas son, por ejemplo, metrominuto, las supermanzanas en Barcelona y el cronourbanismo.

 

En todo caso debemos evitar a toda costa las utopías y centrarnos en acometer intervenciones realistas y económicas, cuyo centro sea el ciudadano de a pie y no el turista internacional ni el consumo.

 

Nueva llamada a la acción

 

Ángela Sisternes García
Ángela Sisternes García
Técnica especializada

Arquitecta y diseñadora Passivhaus Certificada. Trabajando desde 2015 por edificios de gran calidad, confort y alta eficiencia.

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