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El Informe Mundial de Ciudades 2022

El Informe Mundial de las Ciudades 2022, redactado tras el Foro Urbano Mundial en Katowice (Polonia) el pasado junio, hace hincapié en aprovechar el momento post-corona para reconfigurar y rediseñar las ciudades en modelos resilientes e inclusivos. El motivo: en 2050 el 68% de la población mundial vivirá en las ciudades. En el Reto KÖMMERLING estamos también al tanto de las tendencias a nivel mundial ¡Sigue leyendo!

 

El Informe Mundial de Ciudades

El documento de carácter bianual que marca la hoja de ruta de las estrategias urbanas a nivel mundial lleva como título ¨Visualizando el futuro de las ciudades¨. Fue realizado en el marco del Foro Urbano Mundial 2022, la principal cita de expertos en desarrollo urbano organizada por ONU-Hábitat.

El contenido del Informe Mundial de Ciudades recoge por un lado la observación crítica y análisis del comportamiento del funcionamiento urbano y territorial de los estados en los últimos 2 años, y por el otro marca directrices y políticas que las comunidades deben seguir en los próximos 2 años basados en estas tendencias analizadas. El Informe actual tuvo como protagonista la pandemia, cuyas consecuencias dejaron en evidencia carencias básicas en nuestras ciudades actuales. Se presentan además 3 factores importantes:

  • La población mundial de las ciudades sigue aumentando y se espera que aumente en 2.200 millones de nuevos habitantes para 2050.
  • Este incremento está polarizado: el crecimiento de población urbana en los países “del primer mundo” se estanca mientras que aumenta exponencialmente en urbes situadas en países en vías de desarrollo (casi 2.5 veces más para 2070), precisamente los más vulnerables tanto económica, como social y medioambientalmente hablando.
  • Un cuarto de la población urbana mundial vive en asentamientos informales y puede que aumente.

Como conclusión se hace un llamamiento a Estados, Comunidades y Municipalidades a que sean capaces de llevar a cabo políticas que protejan a los grupos sociales más desfavorecidos y se reclama crear una mayor comunicación entre el mundo rural y el urbano, dependiente éste de los recursos externos para abastecer a la población.

 

El punto de partida del Informe

informa mundial ciudades
Presentación del Informe Mundial de Ciudades en el Foro de Katowice.

Cuando estábamos sumidos en los peores momentos de la pandemia y del confinamiento, la vida y actividad en las calles desaparecieron y la ciudad quedó de repente desierta. Hoy en día ya muchas ciudades empiezan parecer lo que eran antes de la crisis, pero esto conlleva un peligro: volver al mismo modelo de funcionamiento antes de la Covid-19.

Puesto que vivir en la ciudad se ha convertido en tendencia (el 68% de la población en 2050 será urbana) y que estas generan el 70% del total de emisiones de gases de efecto invernadero, es momento de aprovechar la coyuntura y apostar por crear modelos de ciudad resilientes, no solo para estar mejor preparadas frente a más crisis sanitarias y medioambientales, sino también adaptadas para recibir a la nueva población que se espera los próximos años sin perder en habitabilidad. ¡Todo un reto!

Por otro lado, también partimos de la idea de que, aunque el 1% más rico del mundo genera el doble de emisiones de dióxido de carbono que el 50% más pobre, más vulnerable a los efectos de cualquier crisis, las consecuencias afectan a todos por igual, directa o indirectamente. Vivimos en un mundo globalizado y todos somos dependientes de todos.

Maimunah Mohd Sharif, Secretaria General Adjunta de la ONU y Directora Ejecutiva de ONU-Hábitat, pone sobre la mesa: “Si el mundo experimentase otra pandemia o amenazas más graves, ¿Estarían nuestras ciudades y pueblos lo suficientemente preparados, en base a lo aprendido durante estos años de pandemia? ¿Habrían desarrollado un sistema robusto de resiliencia para responder y soportar golpes futuros?”

Mohd Sharif llama a la Comunidad Internacional de Estados y Ciudades a “ponerse las pilas” y actuar de forma “optimista” para construir de manera diferente.

 

Frenar la creciente pobreza y desigualdad

El Informe Mundial de Ciudades contempla un escenario de la situación optimista y visualiza ciudades con futuro. Entre los factores con los que estas deben contar aparece la palabra “colaboración”.

La crisis de la pandemia del Covid ha empobrecido a millones de personas: aquellas que se habían recuperado volvieron a caer y otros varios millones no superaron las condiciones económicas desoladoras del confinamiento. Es por ello que, especialmente las ciudades, concentran actividad económica importante pero también albergan a personas bajo el umbral de la pobreza. Más concretamente un cuarto de la población.

Este hecho hace que también dentro de nuestros núcleos urbanos exista una polarización social. Debemos por tanto asumir una solución radical para asegurar la convivencia y el desarrollo económico incluso en los estratos más bajos de la sociedad. ¿Cómo? Favoreciendo el diálogo, colaboración y acción entre vecinos y las administraciones locales.

Por otro lado, se presenta la situación de un crecimiento exponencial de la población en países en vías de desarrollo, lo que puede provocar un desarrollo de asientos informales sin servicios ni calidad de vida en torno a las ciudades. Para conseguir un crecimiento lo más ordenado y sostenible posible es necesaria también una colaboración entre países ricos y pobres.

 

Red de ciudades inclusivas gracias a la Digitalización

La Nueva Agenda Urbana anima a los gobiernos a priorizar la diversificación económica en forma de una conectividad continua entre las grandes urbes, los pueblos y el mundo rural. Gracias a la digitalización cada vez mejor desarrollada como consecuencia de la pandemia, las ciudades tienen constante comunicación con los municipios rurales situados en un radio de acción próximo. Y viceversa, el mundo rural podrá crecer también digital y económicamente.

 

Las crisis medioambientales y las ciudades

El Informe Mundial de Ciudades hace hincapié cómo no en los sucesos medioambientales: las áreas metropolitanas son responsables del 70% del total de emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso debe implementarse lo antes posible una transición hacia el Cero-Carbono o “Net-Zero”.

La crisis del coronavirus brinda la oportunidad de modificar el desarrollo urbano hacia unos espacios públicos dignos para la ciudadanía. Este es el momento de implantar definitivamente políticas basadas en la Economía Circular, que persigue una economía basada en el ahorro de explotación de nuevos recursos naturales, el máximo aprovechamiento de los productos existentes y la generación de mínima huella de Carbono posible.

El planeamiento urbano es una herramienta esencial para dar forma al territorio de manera eficaz y sostenible. Más concretamente, la gestión sostenible del transporte y los recursos energéticos son clave para el éxito de las ciudades del siglo XXI:

  • Buena conexión de transporte público y accesibilidad.
  • Transformación de equipamientos y espacios públicos en versátiles y multiusos, tanto interiores como exteriores.
  • La alta densidad de población no es la principal causa de la ciudad ineficiente, sino que el problema radica en una red de transporte público ineficiente y un sistema de servicios básicos deficientes, sobre todo el sanitario.
  • El planeamiento urbano sostenible va más allá de los límites municipales y debe dar respuesta también en cuanto a la buena intercomunicación urbano-rural.

La Ciudad de los 15 minutos prioriza la salud pública

ciudad 15 minutos

Ciudades como París nos sirven de ejemplo para confirmar que la ciudad de proximidad funciona y busca la salud de los ciudadanos, fomentando:

  • La priorización del uso de la bicicleta y peatonal: genera actividad física.
  • Transformación de espacios públicos en desuso en equipamientos comunitarios polivalentes. Fomenta la interacción social.
  • Creación de más zonas verdes de expansión donde antes había uso para vehículos a motor.
  • Negocios locales de pequeño comercio al servicio de las necesidades del barrio.

Es evidente que estas estrategias solo se pueden llevar a cabo con una administración que facilite la transformación de los barrios y una ciudadanía dispuesta recuperar el derecho por un espacio público digno. Barcelona, por ejemplo, lleva varios años con la ejecución de un plan de reforma a escala municipal con sus “supermanzanas”. Este modelo también se está propagando en ciudades europeas, que posibilita la restauración de espacios de calle de paso en espacios para el uso ciudadano.

 

Ciudades Resilientes, la meta a conseguir

La covid-19 nos ha enseñado que las ciudades y áreas urbanas deben estar preparadas para nuevos sucesos a nivel global, lo que supone desarrollar resiliencia económica, social, medioambiental e institucional.

¿Qué es la resiliencia y por ende una ciudad resiliente?

La resiliencia se define como “el proceso de adaptarse bien a la adversidad, amenaza, o fuentes de tensión significativas”. La resiliencia de una ciudad se mide por su capacidad de aguante y salir adelante frente a escenarios en el peor de los casos. Existen varias categorías para medir los niveles de resiliencia y las respuestas se van acumulando para cada escenario calculando así un perfil gráfico de resiliencia.

Si quieres saber más sobre el índice de resiliencia de las ciudades te lo indicamos aquí. También, para más información sobre el Informe Mundial de Ciudades 2022 puedes descargártelo desde la web de ONU-Hábitat (en inglés).

 

Certificado Passivhaus: del concepto al detalle

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Ángela Sisternes García
Arquitecta y diseñadora Passivhaus Certificada. Trabajando desde 2015 por edificios de gran calidad, confort y alta eficiencia.

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