

En el I Premio de Arquitectura Reto Kömmerling ponemos en valor a aquellos arquitectos que tienen implantada la palabra sostenibilidad tanto en el producto final de sus proyectos como en su sistemática de trabajo. Nos interesa saber cómo nuestros compañeros de profesión son capaces de desarrollar metodologías adaptadas a la emergencia climática, enmarcadas dentro de su compromiso con la sociedad actual. El equipo de EDRA Arquitectura Km0, finalista del Premio, ha sabido construir con éxito una metodología arquitectónica basada en la bioconstrucción y el desarrollo de comunidades en el medio natural.
En la era del desarrollo tecnológico también encontramos tendencias de arquitectura que pretenden mantener vivos los métodos de construcción tradicional y el uso de materiales locales. Como su nombre indica, la arquitectura Km0 emplea materiales de construcción disponibles en el entorno. Materiales que pueden adquirirse de forma local, que no necesitan mucha transformación industrial para poder utilizarse y que, al final de su vida, pueden degradarse en el mismo medio ambiente.
En el caso de EDRA, el estudio se desenvuelve a la perfección con la filosofía del Km0. Desde su fundación busca una manera de crear arquitectura diferente saliendo de los materiales avanzados y ofreciendo un abanico de materiales naturales ligados a las costumbres del territorio: madera, adobe, piedra, aislamientos térmicos como la lana de oveja y la paja, …
En propias palabras de EDRA: “en cada proyecto pretendemos dar continuidad al vínculo con el entorno”. Los materiales Km0 son así, ideales para conseguir ese vínculo.
Uno de los principios sociales de EDRA es llevar a los pueblos la arquitectura de alto valor constructivo, eficiente energéticamente y confortable. La oficina está convencida de que los edificios de calidad también tienen cabida en el medio rural. Nos referimos más concretamente en fusionar los conocimientos actuales en sostenibilidad con la puesta en práctica de materiales vernáculos y técnicas tradicionales.
EDRA realiza con su trabajo una labor social importante en el norte de España: fomenta el desarrollo de regiones despobladas mediante la arquitectura, quedando ésta muy unida a la labor reactivadora de comunidades en el pre-Pirineo aragonés y catalán.
La mayoría de los proyectos construidos del estudio están ubicados en pueblos cercanos a los Pirineos. La oficina se dedica a realizar proyectos “a medida” tanto de obra nueva como de rehabilitación, principalmente para el sector turístico-hotelero y residencial. El estilo que marca sus obras es atemporal y con acabados de materiales constructivos vistos en interiores pero trabajados en detalle, lo que le da un aire rústico refinado.
Este edificio preexistente del siglo XIX fue rehabilitado íntegramente, resultando un complejo turístico con spa sostenible y saludable. El proyecto es pionero por el uso de la tierra como material principal, También en las superficies interiores. Sus grandes ventanales con vistas a Sur proporcionan ganancias solares en invierno. El sistema de calefacción cuenta con caldera de biomasa.
Ganadora del premio internacional Terra Award 2016, podríamos describir la casa de Tapial como la vivienda vernácula del siglo XIX: el 80% de los materiales empleados proceden dentro de un radio de 150km.
Además, la casa es un ejemplo ideal de arquitectura solar pasiva:
Gracias al diseño pasivo y los materiales Km0 como la tierra con la técnica de tapial, los impactos ambientales y las emisiones de CO2 se redujeron más del 50% en comparación con una arquitectura más convencional.
La Casa de Tapial también es sostenible: tiene incorporado un sistema de recogida y recuperación de agua de lluvia y se calienta con caldera de biomasa.
La rehabilitación de esta vivienda particular ubicada en pleno Pirineo oscense representa el paradigma de una arquitectura que plasma conocimientos avanzados en cálculo de huella de carbono y bioclimática a través de un lenguaje material puro Km0: los materiales protagonistas son la piedra (revestimiento de fachadas), madera (perfiles de ventanas e interiores) y el aislamiento térmico de lana de oveja.
La labor social repobladora que realiza EDRA Arquitectura se ve plasmada en los siguientes dos proyectos. Este alojamiento rural ubicado en un pueblo deshabitado es una declaración de intenciones de “escapada de la ciudad” por parte de su propietario. El promotor decidió mudarse a este pueblo recóndito y se le ocurrió del mismo modo crear un edificio-refugio de calma y descanso en pleno Pirineo.
A pesar de su aspecto rural, las edificaciones están muy bien aisladas térmicamente y construidas con gran inercia térmica.
Lo que nació como una promoción de vivienda colectiva de segunda residencia para familias se ha convertido en un auténtico generador de vida en la aldea de Fontellas, de apenas 10 habitantes. EDRA sigue apostando aquí por la mampostería de piedra en fachadas, la madera en mobiliario y acabados y la entrada de luz natural al interior. También destacamos la tipología de corrala que desarrollaron en el proyecto para fomentar la relación entre vecinos y ahorrar gastos de comunidad.