

La accesibilidad universal (o su falta) en los edificios normalmente pasa desapercibida hasta que llega un día en el que, por algún motivo, la necesitas para poder entrar y circular en tu casa, oficina, cine, etc. En ese momento te das cuenta de la diferencia entre los entornos construidos que excluyen y aquellos otros capaces de acoger a todos sin importar las capacidades físicas o cognitivas. Si quieres saber cómo la arquitectura puede mejorar la vida a través del diseño accesible, sigue leyendo y ponla en práctica en tu próximo proyecto ;-).

En el ámbito de la arquitectura, la accesibilidad universal garantiza que todos podamos disfrutar de los espacios con autonomía. Podemos definirla como «la condición que deben cumplir los entornos, objetos, servicios, etc. para que puedan ser utilizados y comprendidos por todas las personas de forma segura, cómoda, autónoma y natural».
¿Cuándo podemos hablar de edificios accesibles? ¿Al cumplir con la normativa de accesibilidad?
Un edificio y su entorno serán accesibles cuando hayan sido pensados, ideados, desarrollados, ejecutados y mantenidos para todas las personas por igual. No consiste por tanto en «poner parches» llenando el edificio de dispositivos «smart», sino en incorporar el diseño accesible desde los inicios del proyecto. Se trata de aplicar los parámetros y criterios de diseño consensuados y modificarlos en el caso de que se pueda mejorar la experiencia del usuario.
Como arquitectos, es imprescindible que tomemos conciencia de la amplia diversidad funcional que conforma la sociedad. Porque el 15% de la población mundial convive con discapacidad, es un derecho universal diseñar espacios socialmente inclusivos y adaptados.
Aplicar la accesibilidad universal a tus proyectos inclusivos conlleva implantar unos ajustes específicos. Aquí tienes los elementos básicos para ello:

«El buen diseño capacita, el mal diseño discapacita».
Es un concepto que fomenta la creación de espacios que puedan ser utilizados por el mayor número de personas posible. Trata de acercar el uso de espacios, objetos, servicios, etc. a aquellas personas con capacidades alejadas de la media, en cuanto al diseño de productos estándar. ¿A qué tipo de espacios y productos me refiero?
Un tema importante y que normalmente pasa también por alto, es la accesibilidad cultural. Me explico: ¡Puede que no todos los usuarios del edificio sepan español! Si has estado alguna vez en China, sabes a lo que me refiero ;-). Esto también es un tipo de exclusión, ya que aleja a algunas personas de poder utilizar bien el edificio, porque no entienden los rótulos e indicaciones. Es recomendable que diseñes cartelería y señales en varios idiomas, por ejemplo, poner la información también en inglés.

De todas formas, cuanta mayor sea la discapacidad, más difícil será adecuar el diseño funcional para cubrir las necesidades de ese espectro de personas. En ese caso puedes recurrir a adaptaciones específicas o elementos de apoyo, o ya asistencia personal en el caso de extremos.

Para las personas con discapacidad, poder acceder a los edificios y recorrerlos puede ser misión imposible si existen barreras arquitectónicas: obstáculos que dificultan o impiden el acceso y uso de un espacio.
Ejemplos de típicas barreras arquitectónicas son: accesos en desnivel sin rampas, puertas con ancho de hoja menor a 80 cm o giratorias y mostradores demasiado altos para personas con silla de ruedas.
¿Cómo puedes eliminarlas siendo una persona «estándar»?
El primer paso es intentar ponerte en la piel de una persona con discapacidad e identificar las barreras arquitectónicas que hay en tu vida diaria. Tras «haber entrenado el ojo», realiza un análisis crítico en tu proyecto, considerando tanto los elementos visibles como aquellos menos obvios, como la altura de los interruptores y la elección de sanitarios adapatados.

Las tecnologías asistivas son ayudas técnicas que reducen las desventajas de las personas con necesidades especiales. Gracias a estas tecnologías, estas personas logran ser más autónomas en el uso del edificio. Este recurso es aplicable una vez has realizado los cambios sustanciales siguiendo el «Diseño para Todos» y habiendo suprimido las barreras arquitectónicas.
Son por ejemplo sistemas de domótica, ascensores avanzados, puertas automáticas controladas por sensores y aplicaciones para teléfono para orientarse dentro del edificio.

Llegado a este punto y habiendo puesto en situación la arquitectura accesible, ¿A qué te obliga la normativa? El DB-SUA «Seguridad de utilización y Accesibilidad» del Código Técnico de la Edificación regula la accesibilidad en la arquitectura . En la sección DB-SUA 9 se establecen unas condiciones funcionales y dotar el edificio de elementos accesibles:

Si estás inmerso en un proyecto de arquitectura eficiente, que sepas que, a pesar del alto nivel prestacional de tu edificio, igualmente debes cumplir con la normativa de construcción en cuanto a accesibilidad. Y en este punto viene el «quebradero de cabeza»: ¿Existen en el mercado sistemas de puertas de calle con prestaciones eficientes y al mismo tiempo accesibles?
En general, los fabricantes tienen una oferta limitada. Me explico: las soluciones de puertas exteriores peatonales que te encontrarás tienen umbrales inferiores con resaltes de 2cm, o bien el fabricante te puede llegar a ofrecer un sistema de puerta balconera para entrar al edificio (¡que no es accesible!).
Kömmerling, como fabricante pionero en el sector de los sistemas de ventanas y puertas de PVC, se dio cuenta de este «conflicto» y desarrolló un perfil específico para eliminar las barreras arquitectónicas en los edificios eficientes como Passivhaus, ECCN, NetZero, etc. PremiPlan Plus es la solución de umbral para puertas que te enamorará desde el primer minuto, por ser la primera en el mercado con «Paso Cero» (sin resalte) para sistemas practicables.

Tienes dos opciones de instalación para conseguir el Paso Cero:
Utiliza el umbral PremiPlan Plus en tus proyectos eficientes y ¡olvídate de cualquier problema de accesibilidad!