

Seguimos con nuestra serie de posts con los finalistas del II Premio de Arquitectura Reto Kömmerling. En esta ocasión te presentamos a Lacol, una cooperativa de arquitectos que apuesta por un cambio de paradigma en la arquitectura en relación con la ciudadanía, y viceversa. Si te interesan los modelos de vivienda colaborativa y los procesos participativos, te invitamos a conocer el mundo de Lacol.

¿Quién diría que un grupo de estudiantes que se juntaban para hacer las entregas en la universidad evolucionaría hasta el punto de ganar premios como el EU Mies Awards en 2022? Este es el caso de Lacol, una cooperativa de arquitectos fundada en 2010 por un grupo de estudiantes en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB).
En sus inicios empezaron a ser conocidos en el barrio de Sants, en Barcelona, donde tenían la oficina. A base de implicarse activamente en las necesidades del barrio, fueron adquiriendo experiencia hasta que llegó el primer proyecto de vivienda colaborativa. Actualmente Lacol son referente nacional e internacional por su forma de diseño participativo y el enfoque sostenible de sus proyectos.

Para Lacol, los procesos participativos dan muy buenos resultados. El estudio funciona con una estructura de trabajo horizontal. Es decir, en Lacol no hay jefes ni autores de proyecto, todos contribuyen en los trabajos en mayor o menor proporción, se toman decisiones en conjunto y los beneficios económicos se reparten correspondientemente. Acometen los encargos en torno a 5 áreas de trabajo: construcción, vivienda cooperativa, participación, exposiciones y escenografía y urbanismo.
En cuanto al diseño, Lacol aboga igualmente por la filosofía de “construir en colectivo”: los ciudadanos son los que realmente deben idear el entorno en el que habitan y, con ayuda de los técnicos, materializar esas necesidades. Es una manera recíproca de trabajar, desde el diseño inicial hasta la construcción y el uso del edificio.
Con el objetivo de expandir su metodología y promover nuevos modelos de habitar cooperativos y asequibles, en 2019 crearon La Dinamo Fundació.
Tras conocer la base proyectual (el “hardware”) de Lacol, ¿Qué recursos emplea para materializar los proyectos (el “software”)? ¿Qué conceptos de diseño son habituales en la arquitectura de Lacol?

La primera componente trata sobre construir edificios resilientes capaces de alcanzar la calidad ambiental interior y el confort con el mínimo coste energético. Para ello aplican conocimientos avanzados de diseño bioclimático como los patios interiores cubiertos, los invernaderos practicables con control automatizado, la ventilación cruzada, las protecciones solares móviles y la vegetación.

El segundo principio fundamental es el empleo de materiales de construcción con baja huella de carbono y evitar aquellos innecesarios. Por ejemplo, en la arquitectura de Lacol es frecuente ver que prescinden de los falsos techos, los trasdosados y acabados interiores, en parte por la huella de carbono de estos productos y también por economía. De esta forma, pueden focalizar los costes en estructuras de madera certificada, por ejemplo.
De ahí deriva, que Lacol apuesta fuerte por la construcción en madera: por ser un material natural, con bajo impacto ambiental, modular y que admite grandes luces.
Otro aspecto importante para Lacol es que sus edificios puedan ser desmontados, optando en general por la junta seca.

Es normal que en los proyectos colectivos se utilicen la planta de acceso y la cubierta para albergar los usos comunes.
Lo que llama la atención en los proyectos de Lacol es la libertad con la que distribuyen el programa de los espacios comunitarios, incluido plantas intermedias. El resultado es una mayor accesibilidad para los ocupantes y riqueza espacial.

El último punto fuerte que destacamos de Lacol es la calidad con la que ejecutan sus proyectos. Bien se trate de construcción en madera, hormigón o tierra, la cooperativa de arquitectos se puede “permitir el lujo” de entregar sus promociones con las estructuras y los cerramientos vistos. El resultado son estancias llenas de texturas y totalmente personalizables por los usuarios.
La componente social de la arquitectura es para Lacol tan importante, que en lugar de cohousing denominan al concepto “vivienda cooperativa”, poniendo énfasis en el rol social activo de la comunidad y cómo ésta repercute a nivel local, más que en la arquitectura en sí.
Aunque el colectivo de arquitectos es conocido por sus proyectos de vivienda colaborativa en Barcelona, también desarrollan equipamientos, espacios de trabajo y planeamiento urbanístico; todo lo que tenga que ver con la economía social y los proyectos colectivos.

La Balma es uno de los proyectos maestros de Lacol: lo que por el exterior percibimos como otro bloque de vivienda más en el barrio Poblenou de Barcelona, el interior esconde una distribución dinámica de las viviendas y el programa comunitario según criterios de diseño bioclimático. Me explico:

Como característica constante en Lacol, los espacios de comunidad quedan distribuidos en altura, con el fin de potenciar el concepto de “casa grande” entre los vecinos.

La Borda es el proyecto insignia de Lacol: con él la cooperativa de arquitectos consiguió proyección internacional.
El edificio consiste en 28 viviendas y diversos espacios comunitarios en cesión de uso, está ubicado en un solar del Ayuntamiento de Barcelona.

El centro del edificio es un gran vacío interior, donde Lacol experimentó con la espacialidad integrando en altura los espacios de comunidad con las viviendas. El objetivo era facilitar la cohesión social mediante estos espacios comunes intercalados. ¡Todo un acierto! Además, el atrio vertical es un gran regulador bioclimático: funciona como captador solar en invierno gracias al invernadero en cubierta y en verano es un disipador natural del calor gracias a la ventilación cruzada.
Las viviendas están diseñadas de forma modular y son flexibles. Es decir: entre ellas existen una serie de espacios “colchón” que pueden ser salas independientes o bien cabe la opción de añadirlos a las viviendas, si los ocupantes lo necesitan. Interesante, ¿Verdad?
Desde su construcción, el proyecto La Borda ha sido galardonado con varios premios de renombre:
Si quieres conocer más a fondo La Borda, te recomendamos nuestro post sobre vivienda colaborativa ;-).

El proyecto de La Raval en Manresa es otro caso de éxito de cooperativa en cesión de uso. Al tratarse de un edificio de obra nueva en pleno centro histórico de la ciudad, Lacol plantea una volumetría y estética exteriores acordes con el entorno, sin pretensión de llamar la atención.

En el interior del edificio la vida en comunidad aflora con fuerza. El centro del bloque es un atrio vertical que actúa de regulador bioclimático (similar al caso de La Borda) y condensador de la vida comunitaria de los residentes.
Debido a que la construcción de la cooperativa sufrió una subida de precios de la construcción, se optó por una construcción convencional con estructura de hormigón armado y cerramientos con fábrica de ladrillo. Sin embargo, la ejecución es excelente, por lo que los cerramientos no tienen acabados interiores, quedando vistos.
Pese a la economía en materiales, La Raval tiene calificación energética A y tiene instalación fotovoltaica.

Cambiamos de registro. ¿Cómo resuelve Lacol un encargo de vivienda unifamiliar privada? La vivienda La Sequieta es una actuación en el centro histórico de Villareal (Castellón) a partir de la unión de dos parcelas. Los arquitectos plantearon una demolición parcial por el mal estado de las construcciones preexistentes y mantener solo las fachadas, respetando así las características del entorno urbano.

La vivienda está conformada con una matriz modular que marca la propia estructura, resultando espacios interiores abiertos, de carácter polivalente y no están jerarquizados, con lo que los habitantes tienen libertad de distribuir y modificar los usos de las estancias como deseen con el paso del tiempo.
En cuanto a la selección de materiales constructivos y acabados, Lacol encontró un fabricante local de bloques de tierra compactada (BTC), así que la estructura es de muros portantes de ese material y forjados de CLT. Los aislamientos térmicos son de corcho con acabado en mortero de cal. Como ves, los materiales empleados son naturales, transpirables y con baja huella de carbono.
La vivienda está pensada para ser resiliente al calor alicantino, y aquí los muros de tierra aportan inercia térmica y ayudan a regular la humedad en el ambiente interior.
Como viene siendo costumbre en Lacol, la ejecución es impecable y permite dejar las estructuras vistas, sin revestimientos interiores. En el Reto Kömmerling ya te hemos contado que dejar las estructuras vistas como acabado interior es tendencia en la arquitectura.

Terminamos nuestro tour por Lacol con otro proyecto especial para los arquitectos: la rehabilitación del espacio cultural La Comunal en Barcelona.
El complejo es sede de varios proyectos de economía social y solidaria, entre ellos los propios Lacol. El objetivo de la rehabilitación fue recuperar las naves originales de 1926 y construir una estructura adyacente abierta a la actividad del barrio.

Las nuevas instalaciones son modulares y albergan espacios adaptables a las necesidades de sus ocupantes. También los espacios exteriores pueden adaptarse al trabajo al aire libre o para cualquier otro uso.
Desde el punto de vista de la eficiencia energética y la sostenibilidad, La Comunal cuenta con invernaderos que sirven de colchón bioclimático y un sistema de recogida de aguas pluviales para el riego de las plantas.