

¿Quién diría que tras una discreta fachada neoclásica acorde con los edificios de la zona se esconde el recinto deportivo más antiguo de Europa? Conocido en sus tiempos como la “Capilla Sixtina de la pelota vasca”, el Frontón Beti Jai en Madrid regresa completamente restaurado como centro de interpretación y cultural. En este post te contamos brevemente su historia y te mostramos su peculiar arquitectura innovadora y de estilo ecléctico.

Frontón beti-jai fue diseñado y construido en 1894 por el arquitecto Joaquín Rucoba con el claro propósito de convertirse en el principal frontón de Madrid.
En aquella época el juego de pelota estaba muy de moda, movía mucho dinero entre la clase burguesa madrileña y los empresarios pujaban por construir las instalaciones más modernas. La segunda mitad del siglo XIX fue época de grandes cambios tecnológicos y estilísticos: segunda revolución industrial, nuevos materiales y técnicas constructivas, aparición de nuevas tipologías de edificios, búsqueda de un lenguaje arquitectónico “nacional” con referencias al pasado, etc.
Rucoba concibió el proyecto con un desarrollo funcional del complejo con tres volúmenes diferenciados, con un graderío en cuarto de elipse y utilizando el entonces pionero sistema estructural metálico. El estilo decorativo es totalmente ecléctico mezclando molduras neoclásicas con neomudéjares, los detalles en forja con los arabescos y arcos de herradura. ¡Esa era la moda en la época!
A pesar de su gran valor como edificio, la afición por el juego de pelota entró en declive, quizás por el auge del fútbol, y su uso como frontón duró tres años. Durante el siglo XX el edificio pasó de mano en mano albergando diferentes actividades, sufriendo por el camino modificaciones en sus cerramientos y una degradación paulatina por falta de mantenimiento.
El complejo fue salvado de su estado de ruina total gracias a la acción ciudadana con la plataforma “Salvemos el Frontón Beti Jai de Madrid”. Tras varios años de lucha intensa, esta asociación consiguió movilizar al Ayuntamiento de Madrid para que expropiase la parcela y declarar el beti-jai Bien de Interés Cultural. ¡La joya ecléctica quedó salvada!
Y con ello llegó el turno de su restauración y recuperación desde 2015 para devolver el beti-jai a su estado original.
Hoy en día, el edificio vuelve a brillar para disfrute y uso de todos los madrileños y curiosos como hace 130 años :-). El centro volvió a abrir sus puertas al público en 2024 reconvertido en centro de interpretación. Además, se van incorporando a la agenda actividades culturales y conciertos, como el concierto de Año Nuevo.
Tal y como sucedió con la restauración de la Catedral de Notre Dame en París, el Frontón Beti Jai en Madrid recuperó su estado original de 1894.
Las labores de consolidación estructural y posterior rehabilitación arquitectónica y recuperación de sus ornamentos no fueron tareas sencillas debido al deterioro y riesgo de derrumbe del inmueble: ten en cuenta, por ejemplo, que el graderío estaba abierto a la intemperie, quedando el edificio expuesto durante más de cien años a la entrada de agua de lluvia.
El edificio consta de tres volúmenes:

¡Cuántas veces habré pasado caminando bajo los andamios en la calle Marqués de Riscal 7 sin saber el tesoro que guardaba esa fachada gris y deteriorada! Afortunadamente, la fachada neoclásica original del beti-jai se ha recuperado totalmente :-).
Compositivamente está distribuida en un basamento que imita la sillería y una planta superior señorial con balaustradas de mármol.


Una vez traspasas la puerta de entrada del beti jai Madrid, comienza el despliegue de medios arquitectónicos. La sorpresa empieza con la fachada interior del cuerpo principal que da a la cancha. Rucoba supo crear este escenario de transición a las gradas reduciendo la escala en comparación con la fachada principal y recurriendo a los arcos de herradura, los arabescos y el ladrillo. ¡El estilo neomudéjar adaptado a un edificio deportivo!

Una curiosidad de los trabajos de recuperación: todas las molduras y detalles fueron fabricados de nuevo y gran parte de los ladrillos de esta fachada fueron repuestos debido a su alto grado de deterioro. ¡El resultado es espectacular!

El imponente espacio de cancha y volumen del graderío ocupan el 80% de la superficie en planta y son, sin duda, el centro de miradas del Frontón Beti Jai. Con una capacidad en el uso original de 4000 espectadores distribuidos en 5 plantas, era el mayor graderío de Madrid. Su desarrollo en planta en forma curva permitía además mejor visión al público sentado en la parte posterior del recinto.

El estilo del graderío del beti-jai es una auténtica fiesta ecléctica: pilares esbeltos y detalles en forja de hierro que contrastaban con una cubierta de madera en voladizo y acabados de paredes interiores en estuco.

En los trabajos de rehabilitación se pudieron mantener las viguetas del forjado y los pilares de fundición, pero hubo que renovar los pisos por completo por estar el cuerpo del graderío continuamente expuesto a la intemperie y a la entrada de agua de lluvia. Los trabajos de impermeabilización fueron fundamentales.

Para finalizar, en la fachada posterior del graderío volvemos al estilo neomudéjar con un gran muro de fábrica, ornamentos de ladrillo y arcos de herradura.

Otro de los puntos fuertes del frontón Beti Jai es su diseño estructural, innovador para la época. A finales del siglo XIX empezábamos a ver las primeras estructuras metálicas y con ello la ventaja de mayor libertad para distribuir los espacios.
Rucoba sacó partido a la técnica combinando los muros de carga de fábrica en las fachadas con los pilares de fundición, resistentes y muy estéticos. El orden estructural lo puedes apreciar en todo su esplendor en el cuerpo del graderío: me resulta realmente bella esa ligereza y sencillez estética que dan las viguetas y pilares metálicos al volumen. ¡Bravo por el arquitecto!

Además, en esta época comenzó la carrera por la construcción de vuelos de cubierta y marquesinas imposibles, gracias al desarrollo tecnológico estructural con hierro y hormigón armado. En el caso del beti-jai la estructura de cubierta es de madera y sorprende por su contraste con el hierro y el ladrillo en las fachadas.

Hasta aquí nuestra visita virtual al edificio deportivo más antiguo de Europa y una joya de estilo ecléctico e innovación estructural del siglo XIX. Si tienes oportunidad, te invito a que te pases por el beti-jai y descubras in situ su arquitectura e historia. ¡Tienes la entrada libre!