Edificios 2030: edificios inteligentes

De cara a 2030 se pretende que la domótica esté cada vez más integrada en los edificios. Una medida que mejora el confort y potencia la eficiencia energética.
PORTADA 3

Conoce los edificios inteligentes de 2030

Actualmente los edificios consumen el 45% del consumo energético y producen el 35% de las emisiones de CO2. La Normativa 2030 que hace referencia a clima y energía pretende reducir al menos en un 40% la emisión de gases que son responsables del efecto invernadero que sufre el planeta, y mejorar en un 30% tanto el uso de energía renovables como la eficiencia energética de las nuevas construcciones.

Energy Perfomance of Buldings Directive

La directiva desarrollada por la Comisión Europea, que entró en vigor el 9 de julio del 2018, incluye medidas y herramientas para promover esta iniciativa. Un de ellas es haciendo a los edificios más inteligentes mediante el uso de las tecnologías de la información (TIC) y la automatización de los sistemas. Por ello es necesario diseñar y transformar la manera en la que los edificios consumen energía.

La mejora de la eficiencia energética genera beneficios económicos, sociales y ambientales. El confort interior y bienestar de sus ocupantes repercute directamente en nuestra salud, reduciendo las enfermedades causadas por un mal ambiente. Es necesario luchar contra la pobreza energética que viven muchos de los hogares actualmente. Es necesario reducir la demanda de energía, como dice la Plataforma de la Edificación Passivhaus en su Manifiesto “vivir mejor consumiendo menos energía”.

 

Edificios 2030

Foto: USC architect.

Medir, parametrizar y mejorar

El comportamiento de los edificios inteligentes o “smart buildings” se basa en el empleo de sensores y activadores que ayudan a recopilar gran cantidad de datos que se almacenan en una nube digital. Los sensores IoT (internet de las cosas) permiten percibir lo que ocurre tanto fuera como dentro del edificio, y están orientados hacia el usuario final, que puede ser la administración, una entidad privada o simplemente un particular.

El edificio ya no es un agente pasivo que interactúa solo cuando un usuario abre o cierra una ventana. El edificio es parte activa en todo momento, mediante una serie de  captadores que permiten regular el tratamiento del aire, las máquinas frigoríficas, termostatos, sistemas de iluminación, interruptores de encendido/apagado o sistemas de seguridad.

Es necesario tener datos para poder dar soluciones, pero no vale cualquier dato, previamente hay que monitorizar, analizar y parametrizar. Esto nos va a permitir actuar por ejemplo en nuestra vivienda a través de cualquier dispositivo móvil. Por ejemplo, si el sensor de nuestro sistema de carpintería exterior 76MD Zero Smart Edition de KÖMMERLING detecta un cambio de temperatura en el exterior automáticamente nos enviará un aviso, y nosotros podremos dar la orden de abrir la ventana, o encender el sistema de calefacción o refrigeración. Todas estas nuevas tecnologías nos permiten automatizar y controlar los valores que afectan a nuestro bienestar.

Cuando diseñamos un proyecto tenemos que dejar de pensar de forma individual. Cada solución, cada sistema puede ir conectado al siguiente. Un vidrio, una carpintería exterior forma parte de una fachada tecnológica, de un edificio inteligente, de una Smart City. Los nuevos retos del mercado de la construcción se deben basar en una construcción sostenible, en el proceso de una economía circular y la transición energética que estamos viviendo actualmente. Es posible que estas recomendaciones en el futuro sean obligaciones, tenemos que ser capaces de combinar creatividad, tecnología y eficiencia para activar el cambio.

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