El CTE DB-HS y el Radón 2020

Conoce por qué la nueva normativa de salubridad incorpora la protección frente al Radón y cómo cumplirla
CTE HS

La actualización del documento del Código Técnico de la Edificación que se ocupa de la salubridad, el CTE DB-HS, abre una nueva exigencia tratando de solventar por primera vez el problema de la presencia del gas Radón en el interior de los edificios. A excepción de esta nueva sección, el nuevo documento no reviste modificaciones con respecto a la versión anterior.

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A propósito de este tema, ¿Por qué nos viene dada ahora esta exigencia y no antes? ¿Es que antes el Radón no existía? ¿Cómo afectará a mis proyectos la nueva exigencia? Sigue leyendo y resolverás estas y más preguntas que te estén rondando por la cabeza.

 

El Radón, un desconocido hasta ahora

montaña de granito

Foto: AJ Yorio

A pesar de que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS), como a nivel europeo y nacional, llevan ya tiempo redactando normativas para protegernos de la exposición continua a este gas noble, hasta ahora no se había publicado una regulación y prevención directa aplicable a los edificios.

De hecho el Radón lleva en el planeta mucho antes que cualquier especie o microorganismo, es parte integrante de La Tierra. El Radón es un elemento denominado como «gas noble» que se encuentra presente en el ambiente de manera natural. Se genera por la desintegración geológica de material de Uranio, presente en las rocas y subsuelo. El Radón «emana» de la tierra de forma espontánea, habiendo mayor radiación en terrenos ricos en granito y pizarra.

Características principales:

  • Es radioactivo (produce alteración de demás elementos).
  • Invisible e inodoro.
  • Periodo de semidesintegración (la concentración del gas se reduce a la mitad): 3,8 días.

 

¿Por qué la acumulación del gas Radón es un riesgo y especialmente en los edificios?

Podríamos decir que el Radón es un elemento con «superpoderes»: es invisible, no huele y puede atravesar muros y cristales. Además, le gusta mucho desplazarse por el agua y el aire. Entonces, el Radón es capaz de entrar en nuestra vida desde el subsuelo principalmente a través del agua y el aire. Cuando respiramos, los componentes del gas Radón se fijan en las paredes pulmonares hasta que, pasado un tiempo, logran disiparse. La piel, órgano que también intercambia partículas con el exterior, es sujeta a la misma exposición al Radón. Durante ese tiempo, el Radón afecta en cierta medida las células del tejido pulmonar y la piel. Según el portal web Vive Sin Radón, «podemos llegar a inhalar dosis de Radón que son perjudiciales para la salud, lo cual sucede sobre todo en lugares cerrados o con escasa ventilación, en los que la producción y acumulación de este gas puede ser particularmente importante».

Al estar tan relacionado con el sistema respiratorio y la piel, se lleva tiempo asociando la exposición constante a altas concentraciones de Radón como uno de los factores de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón y ciertos tipos de cáncer de piel.

Lo que es realmente peligroso de este «súper» gas, no es su inevitable presencia en la naturaleza, sino su concentración en grandes cantidades en tiempo prolongado y constante. Ahora ya puedes comprender por qué los edificios con baja Calidad del Aire Interior pueden suponer un peligro para la salud de las personas.

 

¿Por qué una normativa ahora?

La OMS lleva nada menos que desde 1979 advirtiendo sobre los peligros de acumular este gas noble en el interior de los edificios. Finalmente, la Comisión Europea tomó cartas serias en este asunto y redactó la Directiva europea 2013/59/EURATOM, de 2013. Dicha Directiva obliga a los Estados Miembros a proteger a su población de la exposición al gas Radón en recintos cerrados. Con la entrada en vigor de la Directiva a partir de 2018, España ya ha sido expedientada por no contar todavía con un Plan Nacional contra el Radón. Entonces, ya cuando la regulación se ha hecho inevitable, es cuando el Estado se ha visto «obligado» a redactar normativas al respecto.

 

HS6, «Protección frente a la exposición al Radón»

gas en la ciudad

Foto: Gdtography

Con esta situación sobre la mesa, ahora entenderás mejor el por qué de la nueva exigencia en el Código Técnico, dentro del marco de la Salubridad. A continuación te explicamos qué incorpora la nueva exigencia dentro del reglamento de Salubridad HS6 del CTE.

La aplicación de la exigencia es obligatoria tanto en obra nueva como en rehabilitación / ampliación de edificios, salvo en los siguientes casos:

  • Locales no habitables.
  • Locales habitables que en cierto modo están ya separados del plano del suelo mediante una cámara de aire ventilada.

La medida de un nivel de Radón aceptable depende de dos factores:

  1. La localización del edificio en el Mapa de Municipios con exposición al Radón
  2. Que en el interior del edificio se acumule una concentración de Radón inferior a 300 Bq/m3 promedio anual

A continuación el CTE enumera y desarrolla las soluciones para prevenir la alta concentración en edificios con riesgo a este problema:

  • Zona 1, nivel de concentración superior al nivel de referencia. Soluciones:
    • Una barrera de protección o
    • Una cámara de aire ventilada entre el terreno y las zonas habitables.
  • Zona 2, nivel de concentración muy superior al nivel de referencia. Soluciones:
    • Una barrera de protección +
      • Una cámara de aire ventilada entre el terreno y las zonas habitables o
      • Un sistema de despresurización del terreno.

Excepcionalmente, en locales de cierta superficie en contacto con el subsuelo como las cabinas de los vigilantes de garajes, podrá hacerse como alternativa una entrada directa y continua de aire exterior en su interior.

El sistema de ventilación, tu aliado contra el Radón

Sobretodo muy útil en la rehabilitación de edificios, ya que en muchas de las intervenciones no es posible el acometer las medidas expuestas más arriba, el CTE da como alternativa que «los locales habitables dispongan de un nivel de ventilación interior que cumpla con la reglamentación en vigor de calidad del aire». Estos niveles de ventilación se aseguran con sistemas que garanticen continuamente la renovación de aire, como los equipos de ventilación mecánica. Si además, estos equipos recuperan el calor, te será más sencillo conseguir cumplir las exigencias del CTE-HE.

Como nota final y si estás interesado, en España ya estamos viendo una amplia gama de kits de medición de Radón tanto para hogar como para oficina. También, el nuevo documento básico HS ya está publicado. Si quieres seguir al día con la actualización del CTE y otras muchas más cosas en torno a la arquitectura, suscríbete al blog del Reto KÖMMERLING.

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Ángela Sisternes García
Ángela Sisternes García
Técnica especializada

Arquitecta y diseñadora Passivhaus Certificada. Trabajando desde 2015 por edificios de gran calidad, confort y alta eficiencia.

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