

Cinco millones de personas de cualquier cultura y procedencia la visitan cada año, lo que la convierte en el epicentro turístico de Barcelona. Ahora, que su punto más alto ha sido concluido, la basílica de la Sagrada Familia se convierte en el templo religioso más alto del mundo, superando a las catedrales góticas. En este post te desvelamos la historia, el futuro y la arquitectura detrás de la obra maestra de Antoni Gaudí. ¿Preparado para adentrarte en su mundo creativo?
El origen del proyecto remonta a 1881, una época en la que Barcelona experimentaba el apogeo del desarrollo industrial y el progreso económico burgués. Este desarrollo tecnológico no le gustó nada a la Iglesia, quien lo consideró una amenaza directa a su poder. En este contexto, la asociación católica “Devotos de San José” quiso impulsar los valores tradicionales simbolizados en la Sagrada Familia y decidió construir una nueva iglesia expiatoria, es decir: financiada solo mediante donativos y limosnas.
Tras recaudar los primeros fondos, la asociación compra unos terrenos en el futuro distrito del Eixample, una zona aún sin urbanizar a finales del siglo XIX.

El proyecto original del templo no fue de Gaudí, sino de Francisco de Paula del Villar. El arquitecto planteaba una iglesia de estilo neogótico tradicionalista con 3 naves y una torre campanario, acorde con las directrices de la Iglesia en aquella época.
Pero los roces económicos entre el promotor y el arquitecto no tardaron en surgir. Así, un año después, de Paula renuncia al puesto con la construcción de la cripta por terminar.
Aquí la pregunta: ¿Cómo consiguió Gaudí el proyecto?
Allá por 1883 Gaudí no tenía experiencia como arquitecto (llevaba sólo 5 años en activo) y además le gustaba moverse entre la burguesía de Barcelona, con ideas opuestas a los católicos acérrimos, justo el caso del promotor.
La cosa es que el joven Gaudí era un hombre muy ambicioso y encontró en el proyecto de la Sagrada Familia la gran oportunidad para mostrar al mundo todo su genio. Así que presentó un proyecto tan ambicioso, tan grandioso y con tanto detalle, que logró convencer al promotor al momento.

El joven Gaudí no demolió los cimientos y la cripta del primer proyecto, pero sí que incorporó cambios. Por ejemplo: creó un foso perimetral para tener salubridad y entrada de luz natural, elevó la altura de la bóveda y abrió ventanales al presbiterio.
El proyecto de la Sagrada Familia es la obra culmen de su genialidad, le acompañó durante toda su vida profesional: diseñó un templo que roza el cielo con 5 naves, con 18 torres y una altura total de 172.5 metros. Su meta era superar en grandeza a las catedrales góticas, ¡Y vaya si lo hizo!
El arquitecto dedicó 43 años de su vida a dirigir las obras de la Sagrada Familia, mientras adquiría fama realizando sus demás proyectos emblemáticos. Utilizó estos proyectos como laboratorio de innovación arquitectónica, para luego aplicar la técnica a gran escala en el proyecto del templo. Por ejemplo: los pilares inclinados, el sistema estructural en catenaria, los arcos paraboloides, las bóvedas hiperbólicas, los ornamentos naturales, etc.

Gaudí era consciente de que no vería concluida la Sagrada Familia. Así que, en sus últimos años de vida se dedicó a documentar sus ideas con maquetas, planos, dibujos y a explicar con todo detalle a sus ayudantes cómo debía seguir construyéndose la obra. Además, dejó una de las torres y la fachada del Nacimiento terminados para que sirvieran de referencia a los sucesores.
Durante las décadas siguientes, los continuadores de Gaudí se han dedicado a entender e interpretar las directrices del genio: Francesc de Paula (discípulo), Isidre Puig y Lluís Bonet (1966), Francesc Cardoner (1983), Jordi Bonet (1985) y Jordi Faulí (desde 2012).
Las fachadas y portadas de la Sagrada Familia son una auténtica biblia en piedra: narran visualmente los pasajes más importantes de los evangelios y de la vida de Jesús. Cada fachada tiene una composición e iconografía diferentes en base al relato bíblico que representa. Veamos cada una de ellas:

La fachada del Nacimiento fue la única completada por Gaudí y está dedicada a contar el nacimiento de Jesús. En ella está simbolizada la exuberancia y la abundancia con una gran variedad ornamentos con formas de elementos naturales.

Fachada de la Pasión representa el sufrimiento de Jesús en sus días de pasión. Las figuras pasan a ser abstractas y angulosas. Las columnas inclinadas torsionadas en la entrada dan sensación de tensión y rigidez.

La fachada de la Gloria representa el destino final de la humanidad: la muerte, el Juicio Final, el infierno y la resurrección. Es la fachada más monumental de las tres y la puerta de entrada principal al templo. Las formas de la decoración en trompetas producen sensación de elevación al cielo.

El ábside también fue construido parcialmente por Gaudí y está dedicado a María. Su forma encaja con la planta de la cripta, sobre la que fue construida. Gaudí añadió al proyecto una sacristía en cada esquina y la capilla de la Asunción, en el extremo central del ábside. La decoración de los muros y los pináculos está llena de motivos naturales como espigas de trigo, de lavanda y animales.

El proyecto de la Sagrada Familia en Barcelona tiene un total de 18 torres: 12 campanarios (4 por fachada) y 6 cimborrios de mayor altura. Las torres tienen un perfil parabólico y cada una tiene un remate diferente.

De los impresionantes cimborrios te destacamos la torre de María sobre el ábside, que corona con una estrella iluminada, y la torre de Jesucristo, que culmina el crucero con una enorme cruz iluminada de 4 brazos, con una altura equivalente a 5 pisos.
Los 4 cimborrios de los evangelistas del crucero y la torre de Jesucristo son visitables y de hecho así lo designó Gaudí, quería que las personas llegaran literalmente al cielo, y desde lo más alto de las torres rendirse ante la grandeza del mundo y la humanidad.

Más allá de la estética modernista y del deseo de convertir este templo en un punto de conexión entre Tierra y Cielo, la geometría matemática y las claves numéricas son los fundamentos del sistema arquitectónico de Gaudí. ¿Cómo consiguió elevar su iglesia aún más que las grandes catedrales góticas, y sin recurrir a los contrafuertes?
Diseñando la estructura más revolucionaria del mundo:
El edificio no necesita contrafuertes porque el peso propio de las bóvedas no empuja hacia fuera, sino que cada columna soporta y distribuye el peso hasta la cimentación. Esto lo consiguió Gaudí con su innovador sistema estructural de catenarias, con el que calculó con precisión el peso de compresión que soportarían las columnas y los arcos parabólicos.
Como cada arco soporta diferentes cargas, no hay dos columnas iguales en la Sagrada Familia. Lo que sí que tienen en común todas ellas es que están ligeramente inclinadas, por ser parte de estos enormes arcos parabólicos.
Gaudí partió de una retícula estructural de 7,5×7,5 metros, y a partir de ésta desarrolló proporcionalmente las dimensiones en planta y en altura del templo. Esta exactitud matemática ayudó a los arquitectos posteriores a interpretar los planos y trabajar con las medidas exactas sobre las que se basó toda la estructura.

Gaudí llegó a un punto de sofisticación extremo con las famosas columnas de la Sagrada Familia. En palabras de uno de sus ayudantes: “Las columnas de la Sagrada Familia no necesitan ornamentación porque son helicoidales, y por tanto ellas mismas portan la gracia en su forma, lo contienen todo es sí mismas.”
Para llegar a su solución única, el arquitecto recurrió a su particular biblia arquitectónica: la naturaleza. Estudió con esmero las estructuras de los árboles y trasladó lo aprendido a su proyecto.
El concepto es el siguiente: cada columna parte de una sección sencilla y, según va ascendiendo, desdobla y torsiona sus lados en hélice sobre su eje, cambiando constantemente de sección.

Por ejemplo: una columna con sección octogonal en la base, desdobla sus vértices en espiral en sentidos opuestos hasta resultar una sección de 16 lados a 8 metros de altura. De nuevo, esos 16 lados se desdoblan en espiral al doble a 12 metros de altura, y así sucesivamente hasta que la columna deriva en una sección redonda.
A partir de la sección redonda, llegamos al “nudo” del tronco del árbol y a partir de éste tenemos las “ramificaciones” del árbol, que realmente son el desarrollo de los arcos parabólicos estructurales. Las “hojas” lo conforman las bóvedas parabólicas, algunas con perforaciones para que pase luz cenital.
Las columnas helicoidales son una belleza y, efectivamente, no necesitan ornamentación. Pero no olvides que el fin primero de todo este sistema es cumplir con la función estructural: aportar rigidez al sistema :-).

El interior de la Sagrada Familia en Barcelona es sobrecogedor. Gaudí buscó que la belleza llegara al corazón de las personas a través de la magia su arquitectura.

Para ello contó de nuevo con su aliada: la estructura de arcos parabólicos. Gracias a los arcos, los muros de cerramiento no cargan peso. Así que Gaudí aprovechó para abrir huecos también en los paños más altos del edificio y en las bóvedas, generando una atmósfera hipnotizante con el foco puesto hacia arriba, hacia la elevación del espíritu.
¿Y cuál es el material más empleado? Los cerramientos están construidos con piedra del Montjuïc.

Por otro lado, las vidrieras juegan un papel esencial en la experiencia: cada fachada representa una fase del ciclo de la vida, con su paleta de colores correspondiente. El momento más espectacular es el fin del día, cuando la luz horizontal del sol atraviesa la basílica de lado a lado y descubre toda su riqueza de colores.
La pregunta del millón. Vamos a respondértela:
Con la terminación de la Torre de Jesucristo, el punto más alto de la basílica, se da por concluido el 80% de la obra. Quedan por construir una de las sacristías y la capilla de la Asunción (ambos en el ábside) y la majestuosa fachada frontal “De la Gloria” con su gran escalinata de acceso.
Si todo va bien, en 2035 podríamos disfrutar del templo terminado, 153 años tras la colocación de la primera piedra. Pero el proyecto tiene un tema pendiente que resolver para poder concluir las obras:

Según ves en el plano de ubicación original proyectado por Gaudí, algunos espacios urbanos debían quedar libres, incluido el espacio de la escalinata de la fachada De la Gloria (fachada Sur). La cuestión es que, actualmente el espacio que debe ocupar la escalinata lleva edificada desde 1917. Esto significa que la terminación de la Sagrada Familia afectaría un total de ¡1000 viviendas! Además del perjuicio social que significa desalojar a las familias, ten en cuenta el coste de las expropiaciones, las demoliciones de los edificios y la propia construcción del templo.
Esta es la razón principal por la que el templo se está tardando en construir, aparte de que ¡se sigue financiando solo con donativos y las visitas turísticas!