Casa MONSERRAT
Una casa pasiva para disfrutar del paisaje
En la ladera de Monserrat, esta vivienda unifamiliar se asoma al horizonte como una línea serena sobre el paisaje valenciano. Desde la terraza de Casa Monserrat se contemplan la Albufera, el Mediterráneo y la montaña en una sola mirada. Pero lo más notable no es lo que se ve, sino lo que no se ve: un complejo trabajo técnico que permite vivir en confort absoluto con un consumo casi nulo.

Desde el inicio, los propietarios lo tenían claro: querían una casa certificada Passivhaus, diseñada desde el rigor técnico y la sostenibilidad. El arquitecto Benoît Sánchez, junto a Alejandro Olmo Guillén como arquitecto técnico, lo interpretaron como una oportunidad para llevar la eficiencia al terreno de la emoción.
La vivienda se adapta a la pendiente del terreno: una planta semienterrada para garaje y espacios técnicos, y una planta principal donde se desarrolla toda la vida doméstica. Este nivel se abre completamente hacia el paisaje con grandes ventanales, conectando interior, terraza y piscina en una única experiencia visual. El resultado es una arquitectura sobria, racional y pasiva, que demuestra cómo la eficiencia puede ser también una forma de belleza.
Eficiencia que se mide y que se siente
El estándar Passivhaus exige resultados, y esta vivienda los supera con holgura:
Demanda de calefacción: 3,08 kWh/m²·año
Demanda de refrigeración: 14,44 kWh/m²·año
Cifras muy por debajo de los límites del certificado (15 kWh/m²·año), que se traducen en un consumo casi nulo y un confort térmico constante. La ventilación mecánica con recuperación de calor mantiene el aire interior siempre fresco y saludable, mientras que la climatización por bomba de calor y la producción de agua caliente mediante aerotermia completan un esquema energético de alta eficiencia.

El aporte renovable se refuerza con paneles fotovoltaicos, pero el verdadero secreto del éxito está en la envolvente, donde los sistemas Kömmerling son decisivos.
Ventanas que hacen que tu casa sea mejor
En una vivienda Passivhaus, el confort no depende de tener más tecnología, sino de algo mucho más sencillo: evitar que la energía se escape. Por eso, las ventanas juegan un papel clave. En esta casa, el proyecto eligió nuestro sistema Kömmerling Xtrem 76AD, pensado para el clima mediterráneo, donde el sol y las temperaturas extremas ponen a prueba cualquier construcción.
Estas ventanas están diseñadas para mantener el interior estable: frescura en verano, calidez en invierno y silencio durante todo el año. Su estructura multicapa actúa como una barrera invisible frente al calor, el frío o el ruido exterior. No se trata solo de un marco y un vidrio; es un conjunto pensado para sellar la casa y conservar cada grado de confort que se genera dentro.

Tampoco tenemos que olvidarnos de que en los hogares, el punto débil del aislamiento suele ser el cajón de persiana. Es el lugar por donde se escapa el aire y entra el calor. Para evitarlo, esta vivienda incorpora el sistema RolaPlus, una evolución del clásico cajón de persiana. Su interior está reforzado con un material aislante que bloquea las filtraciones de aire y reduce el ruido exterior.
En conjunto, Kömmerling Xtrem 76AD y RolaPlus no son simples productos, son dos piezas que encajan perfectamente, comportándose como una solución idónea para este tipo de proyectos. Las carpinterías han sido fabricadas e instaladas por Ventanas Carretero, miembro del Club Kömmerling.
Un lujo discreto
Podemos definir la Casa Monserrat como un lujo discreto, y no podría ser más exacto. No hay ostentación ni artificio, sino bienestar. Es una vivienda que invierte la jerarquía del lujo contemporáneo: no se exhibe hacia la calle, se experimenta hacia adentro. Su elegancia nace de la proporción, la precisión constructiva y el respeto al entorno. Y en ese equilibrio, los sistemas Kömmerling son el hilo invisible que sostiene la experiencia: confort, sostenibilidad y belleza unidos en una misma envolvente.

Las imágenes del proyecto muestran una casa que conquista el paisaje sin imponerse a él. Los tonos neutros, la textura de la madera y el pavimento continuo interior-exterior refuerzan la sensación de fluidez y serenidad. En el exterior, la piscina infinita prolonga la línea visual del valle, y la sombra del voladizo actúa como un espacio intermedio entre casa y horizonte.
En tiempos de exceso formal, la Casa Monserrat demuestra que la verdadera innovación puede ser silenciosa. A veces, la arquitectura más avanzada es la que cuida la energía, el paisaje y a las personas.


