

El jurado del Premio Pritzker nos sorprende en 2025 galardonando al arquitecto chino Liu Jiakun. Si todavía no conoces la obra de Jiakun, en este post te lo contamos todo sobre él en 6 aspectos característicos a lo largo su trayectoria profesional.

El Premio Pritzker 2025 Liu Jiakun vive y trabaja en Chengdu, ciudad de 21 millones de habitantes ubicada en el interior de China. En 1999 fundó su estudio, Jiakun Architects. Además de su labor como arquitecto, es escritor y artista.
Jiakun destaca por un profundo compromiso con la cultura, la historia y la sociedad china. Desarrolla un tipo de arquitectura coherente e imagina nuevos mundos al margen de las megaconstrucciones que en las últimas décadas están transformando el país.
La mayoría de sus obras están en Chengdu, por lo que es probable que nosotros, los arquitectos europeos, nos las conozcamos todavía. Pero lo cierto es que Jiakun tiene a sus espaldas más de 30 proyectos ejecutados, sobre todo museos, centros culturales e intervenciones de revitalización urbana.
La arquitectura de Liu Jiakun es tremendamente adaptativa al entorno, a los condicionantes históricos y a la escala humana, está cargada de valores sociales y principios filosóficos. Digamos que está en las antípodas de la arquitectura del espectáculo a la que estamos acostumbrados.
Aquí te traemos su obra explicada en 6 características clave:

“En el diseño arquitectónico no debemos imponer ni ideas formales fijas, ni posturas técnicas, ni tendencias estilísticas preconcebidas”.
La arquitectura de Liu Jiakun tiene una fuerte carga filosófica y huye del formalismo. Para él, el estilo arquitectónico es pura casualidad. Siguiendo esta postura radical, antepone estrategias de carácter social, humano y ambiental en la toma de decisiones. Por eso, cada proyecto de Jiakun es diferente, deja que “el objeto se manifieste como quiera ser”.

En el caso de la rehabilitación del Centro Cultural y de Comunicación Songyang, Jianku realiza una labor de “reordenación de los espacios exteriores” abriendo recorridos y comunicando mejor el entorno entre las antiguas edificaciones del recinto, situado en un entorno urbano consolidado. Su intervención arquitectónica se limitó a construir nuevos pabellones de estética sencilla con pilares de acero y cerramientos transparentes.

“Al actuar en la ciudad contemporánea, estamos también contribuyendo al transcurso de la historia. Lo que espero de mis trabajos en la ciudad es que conecten el pasado con el futuro.”
¿Sabrías distinguir en la foto de arriba las construcciones preexistentes y los nuevos pabellones proyectados? Resulta difícil a simple vista, ¿Verdad?
El segundo aspecto que caracteriza la obra del Premio Pritzker 2025 es el respeto absoluto por la circunstancia histórica en el entorno del proyecto, como sucede en el del Museo Shuijingfang:
Los nuevos pabellones del recinto se mimetizan completamente con las estructuras preexistentes en cuanto a volumetrías, texturas y paleta de colores. El proyecto tenía como objetivos transmitir a los visitantes el peso histórico de esta destilería centenaria y que fuera cómoda para su funcionamiento cotidiano, por lo que decidió respetar el ritmo volumétrico y las texturas tradicionales del centro.

Por otro lado, Jiakun combina este lenguaje de la arquitectura tradicional china con técnicas constructivas y materiales contemporáneos, como las estructuras de hormigón, los ladrillos reciclados y la madera de bambú.


«Para un oriental, el concepto tradicional no es conquistar la naturaleza, sino adaptarse a ella”.
Jiakun introduce la naturaleza en la arquitectura dotándola de función. Tanto en sus proyectos en entornos naturales como en los urbanos, extiende parte del programa funcional a los espacios exteriores: estanques como antesala a salas de exposición, jardines de almendros como transición entre pabellones, un vestíbulo de entrada en forma de sendero entre vegetación, un bulevar de bambús para albergar actividades culturales, etc.

El proyecto Renovación de la Cueva de Tianbao es un museo ubicado en plena naturaleza sobre un acantilado. Aunque el frente del volumen principal tiene una presencia masiva, el programa en realidad está articulado en diferentes pabellones conectados entre sí por recorridos exteriores, jardines y estanques. El visitante sí o sí debe recorrer estos “silencios” naturales entre espacios de exposición, como parte de la experiencia museística.


Las obras de Liu Jiakun en la ciudad compacta tratan de liberar el máximo espacio para el uso público al aire libre. En palabras del Premio Pritzker 2025, el principal objetivo de sus intervenciones urbanas es “atraer a los residentes de los alrededores a nuevos espacios públicos de ocio al aire libre”.
Uno de sus proyectos sobresalientes en este aspecto es el complejo West Village, situado en un barrio densificado en Chengdu.
La estrategia de proyecto consistió en desplazar el programa de uso terciario al perímetro del solar. Así las oficinas y comercios quedan integrados con la actividad urbana mientras que el centro de la supermanzana se libera para uso comunitario y zonas verdes.
¿Cómo resuelve Jiakun la ordenación de esta enorme superficie libre y consigue generar una atmósfera atractiva para las personas?
Recurriendo a las circulaciones peatonales: diseña varios recorridos accesibles que “cosen” el solar tanto en planta baja como incluso en las cubiertas y que además le sirven de elemento vertebrador para distribuir los diferentes usos públicos en el vacío central. ¿Te imaginas poder recorrer en bici un edificio de arriba abajo sin tener que bajarte de ella? ¡En West Village es posible!

El resultado fue sorprendente incluso para los propios arquitectos: West Village se ha convertido en un oasis de actividad comunitaria y cultural al aire libre muy popular entre los vecinos próximos y también para visitantes de otros puntos de la ciudad.
El gran vacío interior de la manzana alberga diferentes actividades de ocio:


Para el Premio Pritzker 2025 los materiales son algo más que los “ingredientes” con los que construimos los edificios. En ellos está también impregnada la cultura de las civilizaciones y la memoria colectiva de las personas.
En efecto: de la misma forma que nos es difícil concebir el Partenón de Atenas sin el mármol blanco y la torre Eifel sin hierro, Jiukan nos invita a conectar con la faceta poética y romántica de la materialidad.
Un ejemplo de esta reflexión lo tenemos en su proyecto “Rebirth bricks”. Tras el grave terremoto en Sichuán en 2008, el arquitecto y su equipo se trasladaron al epicentro para ayudar en las labores de reconstrucción de la zona. Una vez allí, idearon y desarrollaron un sistema de reciclaje de escombros que ayudase a los residentes a reconstruir sus viviendas.
La técnica consistió en triturar los materiales de los edificios en ruina y mezclarlos in situ con fibras y cemento para volver a formar ladrillos. Estos nuevos ladrillos implican no solo el reciclaje de materiales, sino que también llevan consigo la memoria de lo sucedido y el renacer de emociones.

El experimento tuvo tanto éxito que Jiakun utiliza desde entonces Rebirth Bricks en sus proyectos, como el pabellón en memoria de una chica fallecida en el terremoto (Hu Huishan Memorial), en el Museo Shuijingfang y en West Village.

«Una vez entiendo lo que pueden hacer los trabajadores, entonces puedo diseñar mi edificio».
Para Liu Jiakun es una prioridad fomentar la actividad económica local con sus proyectos. Está dispuesto a adaptar el diseño formal, las técnicas constructivas y los materiales a los recursos humanos disponibles, es decir, diseñar de acuerdo con lo que mano de obra local es capaz de ejecutar.
El hotel Artyzen es un buen ejemplo. Lejos de diseñar una volumetría imponente que destacase del paisaje, el Pritzker 2025 desarrolla el hotel como si se tratase de una villa tradicional totalmente integrada en su entorno, empleando materiales de construcción tradicionales y utilizando una paleta monocroma de acabados.
