

¿Qué tienen en común el aceite de oliva y el arquitecto y diseñador francés Philippe Starck? A partir de ahora, un nuevo espacio donde celebrar el arte y poner en valor nuestro preciado “oro líquido” español. En su proyecto La Almazara, Starck catapulta a nivel internacional la cultura del aceite de oliva como nuevo concepto de turismo. ¿Echamos un vistazo al edificio y desciframos sus secretos?

El proyecto de LA Almazara quiere situar a la producción de aceite de oliva español en la escena turística internacional. En línea con el modelo turístico de bodegas de autor como la de Marqués de Riscal (Diseñada en 2005 por Frank Gehry), este ambicioso proyecto se presenta como “el primer museo del aceite de oliva del mundo”.
Para ello, los promotores de LA Organic, empresa productora de aceite de oliva orgánico, no dudaron en contar con el talento de uno de sus socios para idear el nuevo museo de su finca: el diseñador francés Philippe Starck.
Starck destaca por combinar el más puro diseño industrial con el conceptualismo. En este “museo del aceite” su leitmotiv es la cultura malagueña haciendo alusión a Picasso, los artistas surrealistas y la tauromaquia.

El olivar se sitúa en plena naturaleza, a 2 kilómetros de Ronda (Málaga).
La finca abarca 28 ha y en ella encontrarás La Almazara, el campo de olivos y también un cortijo-hotel, un huerto ecológico y una ermita del s. XIX. El recinto está abierto a los visitantes, en su web LA Organic ofrece diferentes paquetes de visitas.

La construcción de La Almazara fue el fruto de la colaboración entre dos estudios de arquitectura: Starck ideó cada rincón del edificio mientras que el estudio madrileño Touza Arquitectos lo materializó con maestría. El resultado: un centro funcional y a la vez experiencial.
En esencia, el edificio es un paralepípedo de hormigón de 30 por 30 y 25 metros de altura. Aunque en realidad, este “cubo rojo minimalista” es el lienzo sobre el que Starck “pinta” tres formas volumétricas que evocan al imaginario cultural malagueño: un toro “cubista” (referencia a Picasso), una aceituna de 12 toneladas de acero corten y una fuente en forma de tubería de grandes dimensiones.



Quizás tengas que echarle un poco de imaginación, pero ¡El toro está ahí! Ahora te lo contamos ;-).
Puedes distinguir la figura si te sitúas en la esquina Sur del edificio, donde puedes diferenciar tres elementos:



Nos acercamos a una nueva sorpresa en La Almazara de Starck: el “iris” del ojo expulsa un sospechoso humo blanco … no, no estás en una película surrealista de Buñuel. ¡La “pupila” es en realidad la salida de humos del trujal!


La Almazara alberga en su interior las instalaciones para la elaboración de aceite, un museo y un restaurante. Hasta aquí todo correcto, parece un edificio funcional. ¡Pero estamos en el universo Starck! Aquí cualquier funcionalidad está alejada de lo convencional :-).
¿Cómo cuenta Starck el proceso de transformación del aceite a los visitantes?
Lejos de ser discreto, Starck exagera el proceso colocando piezas de diseño industrial. Un conducto metálico penetra desde el exterior recorriendo la sala principal y transporta las aceitunas hacia una tolva de grandes dimensiones. El ruido de las aceitunas al caer sobre la tolva, la oscuridad de la sala y el suelo de vidrio crean la atmósfera perfecta para meterte de lleno en la producción del aceite.
Esta es toda una lección de narrativa visual y también de marketing por parte de Starck: no olvidemos que el objetivo principal con el edificio es potenciar el oleoturismo. ¿Y cómo conseguirlo? Presentando al visitante todo un mapa de sentidos en torno al aceite de oliva.

El interior cuenta con otros guiños al carácter taurino de Ronda, como el estoque gigante que cruza de arriba a abajo una de las salas. La exposición también tiene una sección dedicada a Abbás Ibn Firnás, inventor andalusí del siglo IX y considerado como el primer hombre que consiguió volar.
Podíamos haber seguido contándote más y más curiosidades sobre este edificio, pero hoy lo dejamos aquí. Lo reservamos para que las descubras por ti mismo en una visita. ¡Va a ser difícil salir de allí sin un par de botellas de aceite de oliva!