

El Premio Prtizker vuelve a Chile galardonando al arquitecto Smiljan Radić Clarke. El Jurado del Premio internacional de arquitectura más prestigioso destaca los diseños de Radić con cualidades experimentales, contextuales e interactivas. Veamos con más detalle quién es el Premio Pritzker 2026 y qué tipo de proyectos realiza.

El Premio Pritzker de Arquitectura 2026 nació en 1965 en Santiago de Chile. De padre croata y madre británica, Smiljan Radić Clarke es un arquitecto que ha construido una identidad arquitectónica basada en esta mezcla de orígenes familiares.
De estudiante, antes de graduarse en arquitectura, decidió estudiar una especialización en Venecia. Durante sus años en Europa se dedicó a explorar cada rincón arquitectónico del continente y empaparse de la riqueza cultural.
¿Cómo definimos su arquitectura?
Echando un vistazo a los proyectos de Radić, lo primero que viene a la cabeza es “diversión”: salta a la vista que es un arquitecto tremendamente creativo y que se lo pasa genial diseñando. Aunque es difícil encontrar un gesto, un hilo conductor en sus trabajos, sus obras tienen los siguientes puntos en común:

A Smiljan Radić le fascinan los collages: “los collages son varios momentos superpuestos juntos en una sola capa”. Este entusiasmo tiene como resultado un tipo de arquitectura contextual, cuestionando los límites del edificio con los alrededores, contrastando los espacios con diferentes texturas y formas. Yo le definiría como un arquitecto “gestalt”: nos propone experimentar con nuestra percepción personal de la figura y el fondo.
En su proyecto Viña Vik Radić juega con los límites dentro-fuera y nos presenta un edificio-collage integrado en el vasto paisaje de montaña chileno, y al mismo tiempo nos presenta una intervención paisajística conceptual y divertida.

El principal objetivo de Radić con sus intervenciones es transmitir sensaciones y despertar los sentidos. Para el Premio Pritzker 2026 es toda una satisfacción que los ocupantes sepan “leer” el carácter de sus edificios.
Por ejemplo, en la Ampliación y Remodelación del Museo Chileno de Arte Precolombino, Radić plantea las nuevas salas de exposición empleando acabados interiores oscuros creando una atmósfera lúgubre. Nos presenta una cueva mágica donde las esquinas desaparecen y brinda el protagonismo a las obras expuestas, que parecen flotar en el ambiente.

El Teatro Regional del Biobío presenta al visitante una estructura de hormigón armado vista. Foto: Hisao Suzuki.
Radić presenta normalmente sus edificios con las estructuras sin revestir, lo que puede dar sensación de que están inacabados. Es como si hubiera sucedido un terremoto (Chile está en zona sísmica) y solo hubiera quedado en pie la estructura, lo esencial, el hueso puro.
En su proyecto para el Teatro Regional del Biobío crea un ambiente interior cartesiano y desnudo de cualquier revestimiento, donde los usuarios cobran el protagonismo total al poder ver y ser vistos mientras recorren los espacios del teatro.

La palabra refugio tiene doble significado para Radić Clarke:
Las casas diseñadas por Smiljan Radić Clarke destacan por generar diferentes relaciones espaciales con el exterior a través de los materiales de las envolventes.

La experimentación y la contextualización contrastando materiales es una constante en el trabajo de Radić. Nuestro Premio Pritzker 2026 es maestro en provocar a la mente presentándonos materiales puros, tanto naturales como innovadores.
En “Guatero”, su instalación temporal para la Bienal de Arquitectura de Chile en 2023, experimentó con una estructura hinchable liviana hecha de un material reflectante desde el exterior y transparente desde el interior. Esta piel fina y ligera encierra un gran volumen de aire y contrasta con el edificio masivo de la plaza.
Los proyectos del Pritzker 2026 se desarrollar sobre todo en su tierra natal, en Chile, y también tiene casas y pabellones construidos en Europa y Japón. El estudio suele trabajar con 2 a 3 proyectos simultáneamente, lo que marca claramente que se dedican con esmero y detalle.
En cuanto a tipologías, han tocado todo tipos de uso, tanto residencial como terciario. Aquí te presentamos 6 edificios emblemáticos del estudio:

Uno de los primeros proyectos de Radić es este singular restaurante ubicado en el extremo de un parque en Santiago de Chile. En él distinguimos claramente los puntos comunes de nuestro arquitecto, sobre todo su obsesión por diluir los límites dentro-fuera y dar una solución estructural vista y pura.
Lo curioso del restaurante Mestizo es que los pilares de carga estructural son grandes piedras sin labrar, obtenidas en una zona cercana al solar. Las piedras están plantadas tanto en el exterior como en el interior del restaurante. Con esto, Radić desdibuja los límites del edificio y establece una relación formal también con el parque.

Los pilares de piedra están distribuidos en planta de forma irregular, rompiendo la ortogonalidad del espacio. ¿Te imaginas sentarte a comer al lado de este impresionante pedrusco?

Situado en Concepción, en la región de Bío Bío, el edificio reta a su imponente entorno natural con su volumetría cartesiana e iluminada desde el interior. La retícula estructural y las salas del teatro están protegidas por una envolvente sencilla y ligera de policarbonato, como si fuera un chubasquero.

Una vez en el interior, nos encontramos inmersos en un auténtico bosque de columnas moderno: los pilares, vigas y muros libres de tabiques y acabados se transforman en una especie de escenario en 3D, donde los verdaderos protagonistas pasan a ser los usuarios que transitan por el edificio. En el interior de este Teatro podrás verlo todo, y también ser visto por otros al mismo tiempo .

En las faldas de los Andes tenemos esta bodega moderna con un diseño integrado en el paisaje. En el proyecto de Viña Vik, Radić desarrolló el programa funcional en dos plantas bajo rasante, donde se puede sacar ventaja del control higrotérmico del terreno para la producción del vino. La superficie por encima del suelo la emplea únicamente para la cubierta del edificio y una intervención escultórica que hace de transición entre el vasto valle de viñas y el edificio.

En su interior, el edificio es funcional y está muy bien iluminado gracias a la cubierta translúcida.

La remodelación del Museo Chileno de Arte contemporáneo es una de las actuaciones más ingeniosas de Smiljan Radić Clarke. Ahora te explicamos por qué :-).
Resulta que el Museo se ubica en un edificio histórico en el centro de Santiago de Chile, lo que significa que no había espacio en la parcela para una ampliación en superficie. La propuesta de nuestro arquitecto fue crecer “hacia abajo”. Es decir: construir nuevas plantas bajo rasante. Para ello hubo que vaciar y entibar prácticamente todo el edificio, ¡Desde luego que la obra debió de ser super interesante!
Las nuevas salas de exposiciones se llaman “Chile antes de Chile” y muestran el arte y objetos cotidianos de la vida en la región antes de formarse el país. En estas salas de la ampliación, Radić crea una atmósfera lúgubre y oscura para otorgar el total protagonismo a las piezas expuestas, que parecen flotar en el espacio. Aunque las plantas son subterráneas, tienen iluminación cenital que da a uno de los patios interiores del edificio original.

Además de la espectacular ampliación, Smiljan Radić Clarke reestructuró los espacios del Museo original, protegiendo por ejemplo uno de los patios interiores con una cubierta de ETFE. Así, el patio pasa a formar parte de la envolvente del edificio.

En la escala doméstica te traemos esta vivienda singular ubicada en medio del bosque. La inspiración para su diseño fue el “Poema del ángulo recto” de Le Corbusier. Radić nos presenta una volumetría curva irregular con 3 “brazos” con lucernarios de gruesos muros de hormigón pintados en negro.

Como contraste a la estética artificial exterior, el interior de la vivienda está forrada de paneles de madera y grandes ventanales, que permiten la entrada de la naturaleza al interior. Estamos ante un diálogo entre naturaleza y artificio: en el exterior, el volumen invade el espacio natural, y en el interior, es la naturaleza la que se abre paso en la construcción.

El diseño del prestigioso pabellón temporal en los alrededores de la Serpentine Gallery en Londres fue encargado en 2014 a nuestro Premio Pritzker 2026. En él plasma su concepto de arquitectura-collage: la instalación consistió en una gran cáscara liviana de fibra de vidrio posada sobre grandes piedras sin labrar. La carcasa no era impenetrable, a través sus fragmentaciones entraba la luz, el viento y se accedía al interior.

Radić remarca en una entrevista el diálogo continuo entre la volumetría estática del pabellón y los pedazos de vida y naturaleza cambiante que se colaban por sus huecos.