

El estudio Munarq son merecidos finalistas en el II Premio de Arquitectura Reto Kömmerling. Su enfoque es fuera de lo común en la arquitectura, ya que emplean exclusivamente recursos y técnicas locales, rehusando cualquier tipo de material «ultraprocesado», como ellos denominan a los materiales industrializados. Descubre un tipo de arquitectura diferente y arraigada al entorno de la mano de estos arquitectos mallorquines.

Munarq nace en 1986 en Palma de Mallorca de la mano de dos hermanos, Rafel y Pau Munar. Munarq son acérrimos defensores de un tipo de arquitectura que preserva y defiende las tradiciones constructivas y los materiales propios del lugar, adaptándolos al siglo XXI.
Su metodología de trabajo no entiende de etiquetas ni estándares arquitectónicos, ellos mismos rehúsan utilizar la palabra sostenibilidad. Aunque sí que es cierto que comparten similitudes con ella :-). Veamos más a fondo en qué consiste su enfoque:

Un principio fundamental para Munarq es que la arquitectura no debe destacar del entorno en el que se construye, sino emerger del territorio.
En sus procesos de diseño, Munarq dedica tiempo a entender el “genius loci” de la parcela, es decir, lo primero es poner en valor el carácter del entorno. El objetivo final es que la intervención contribuya a realzar la identidad del lugar y no al revés.
El resultado son construcciones que diluyen los límites entre el interior y el exterior, empleando tonos similares al lugar, vegetación autóctona, espacios de transición, etc.

Para Munarq “el paisaje se define a partir de los materiales” y como arquitectos sienten una profunda responsabilidad a la hora de seleccionar los materiales de construcción y acabados.
Su paleta de materiales constructivos es variable según los recursos disponibles en la zona. Normalmente buscan fabricantes locales que ofrezcan productos de la construcción de bajo impacto ambiental. Por ejemplo, la tierra, madera procedente de bosques próximos, piedra arenisca, las balas de paja, los aislamientos térmicos de corcho natural, etc.

Los materiales de revestimiento interior son naturales y en tonos cálidos: enlucidos de cal, yeso de tierra, y también los propios materiales de construcción pueden quedar vistos.

¿Quién es capaz de imaginarse una vivienda mediterránea sin su patio o porche para pasar a gusto las tardes y noches de calor?
Munarq da una importancia añadida a esta función bioclimática empleándolo como elemento vertebrador de las estancias y como espacio de transición entre el edificio y su entorno. La arquitectura resultante es muy interesante espacialmente, lo que causa sentimiento de bienestar.

Estamos en Mallorca, por lo que es imprescindible hablar de la relación de la arquitectura con el agua. Munarq incorpora el agua en forma de albercas y piscinas para terminar de fusionar visualmente el entorno construido con la naturaleza.

Hacer uso de la construcción ligada al paisaje es una estrategia excelente y tiene un punto de nostalgia romántica. Pero en Munarq tienen los pies en el presente y no se olvidan de las necesidades actuales de nuestros edificios en cuanto a la eficiencia energética. Para ello aplican principalmente principios de arquitectura pasiva, los aislamientos térmicos y las ventanas eficientes.
Los proyectos de Munarq se desarrollan íntegramente en la isla de Mallorca, por esa fuerte unión a lo local. El mayor volumen de sus obras son viviendas unifamiliares y también tienen experiencia en edificios culturales, agrícolas y reformas de comercios.
¿Sientes curiosidad por ver auténtica arquitectura mallorquina del siglo XXI? Atento a la selección de proyectos de Munarq que te hemos preparado ;-).

Este proyecto de vivienda unifamiliar en Binissalem (Mallorca) surge de la idea de “oasis de tierra”, un lugar de protección frente al ambiente rural circundante. Para ello, Munarq rescata la antigua técnica de balasto: consiste en levantar muros con una mezcla de grava y tierra del lugar, cal y agua.
El resultado es una vivienda de texturas crudas disuelta en el entorno.
En Ca Na Pau encontramos todos los demás recursos arquitectónicos de Munarq: la materialidad que realza el entorno, recursos locales, el patio, la presencia de agua y por supuesto, también la eficiencia energética.

El patio tiene aquí especial relevancia, ocupando la mitad del espacio construido: sirve de recibidor exterior, protege de la intemperie, como espacio de socialización y para albergar naturaleza.
Los aislamientos térmicos son también de origen local y natural: balas de paja, fibra de madera.

¿Es posible aplicar la filosofía de Munarq en una vivienda urbana en el centro de Palma de Mallorca? ¡Por supuesto que sí!
Nos topamos primeramente con una fachada que habla a la vez de opacidad y de permeabilidad, de solidez y de ligereza. Un diseño pragmático y lleno de detalles. La escala y la estética exterior son acordes al entorno preexistente y sin embargo esta vivienda consigue llamar la atención.

En el interior de la parcela encontramos un patio con estanque que sirve de ampliación de la sala de estar y para la entrada de luz natural en las estancias de la planta primera. Como te hemos comentado, el elemento patio es vertebrador de espacios en la arquitectura de Munarq y suele ocupar una buena proporción de la superficie del solar.

La forma exterior de esta vivienda en Santa Margalida no es casualidad, sino que se basa en las antiguas cabañas de pescadores de la zona y se protege del fuerte viento.
La casa está pensada para ser autosuficiente térmicamente: se aprovecha el volumen en doble altura para disipar el calor en verano y un lucernario en la cubierta inclinada para tener ganancias térmicas en invierno. En la fachada norte hay un porche donde poder pasar las horas de más calor protegidos del fuerte viento de la costa.

La casa está construida íntegramente con piedra arenisca procedente de una cantera local rejuntada con cemento de cal. Los aislamientos térmicos empleados son el corcho y el algodón reciclado. La sobriedad exterior contrasta con la calidez de los espacios interiores gracias a los elementos en madera.

La Weyler House en Marratxí es otro ejemplo excelente sobre la importancia de saber leer el entorno antes de trazar la primera línea. La forma en la que esta vivienda resuelve la fachada en esquina es exquisita.
El interior alberga una vivienda unifamiliar completamente abierta a un patio de parcela. Como ya es costumbre en los proyectos de Munarq, el patio ocupa en planta ¡casi la mitad de la superficie de la parcela!

Salimos de la tipología de vivienda para presentarte un proyecto singular de Munarq Architects: la rehabilitación y cambio de uso en centro cultural y biblioteca municipal de Sa Refinadora, en Marratxí.
El conjunto industrial original es de 1930 y abarca toda una manzana de 5000m2. Con su intervención, Munarq trata de realzar las estructuras preexistentes y adaptarlas a los nuevos usos previstos, realiza una labor de cirugía arquitectónica minuciosa. A la hora de incorporar nuevas estructuras, los materiales empleados en este caso son chapas y estructuras metálicas y vidrieras.