

El Building Information Modeling – BIM irrumpió en la industria de la arquitectura y la construcción hace ya unas décadas, estableciéndose como una metodología muy potente, facilitando la realización y coordinación de nuestros proyectos. La mejora de la comunicación, el “clash detection”, la reducción de riesgos, etc. son beneficios básicos del BIM. En el Reto Kömmerling nos preguntamos, ¿Existen posibilidades por delante todavía por desarrollar en este campo? ¿Determinará el empleo sistemático del BIM el futuro de la arquitectura?

Las posibilidades del BIM actualmente abarcan el ciclo de vida completo del edificio y su empleo implica a todos los agentes del proyecto. En prácticamente una década hemos saltado de proyectar nuestros primeros bocetos a mano alzada a utilizar con soltura programas informáticos de modelado, que tengan además total conexión con softwares de gestión del gemelo digital.
¿Cómo ha evolucionado el BIM en los últimos años y qué avances tecnológicos han impulsado en el sector? El BIM en la arquitectura se encuentra ahora mismo en plena fase de consolidación. Aunque su evolución está siendo más lenta de lo esperado por los expertos, el sector ha sabido entender con el paso del tiempo que esta metodología es más que una nueva herramienta para representar digitalmente nuestros edificios. Los avances alcanzados hasta ahora gracias a su tecnología son bien conocidos:
Una de las diferencias más importantes entre BIM y CAD es que, en BIM, además de un buen software informático, debemos contar con el factor humano: esta metodología revolucionaria está pensada para que los agentes de proyecto optimicen su trabajo gracias a una coordinación y colaboración total. Es decir, de nada sirve utilizar BIM si no existen detrás protocolos, acuerdos, y sistemas de almacenamiento en la nube consensuados y accesibles para todas las partes.
El empleo de BIM conlleva contar con todos los equipos implicados desde el minuto cero del proyecto, transparencia a la hora de compartir archivos e información, actualización de los archivos, etc. Este hecho está revolucionando la idea de que el arquitecto debe trabajar independiente al resto de agentes y que la constructora entra en el proyecto solo en fase de construcción, por ejemplo.

Hasta ahora el sector se ha enfocado principalmente en el desarrollo de la pata “modeling” (modelado) de las siglas BIM. Nuestras predicciones en cuanto a sus posibilidades en los próximos años pasan sí o sí por el desarrollo de su pata “Information” (información).
En general, nuestra sociedad se encuentra dentro de la era de la información: en estos momentos el big data y la gestión de información a gran escala mueven una suma importante de dinero (“los datos son el nuevo oro”). Como no podía ser de otra manera, la metodología BIM tiene un enorme potencial en la gestión de información en todo el ciclo de vida del edificio.
En un futuro no muy lejano, nuestros equipos de arquitectura contarán en plantilla con un puñado de programadores BIM que se dedicarán a facilitarnos la automatización de tareas y manejar la cantidad ingente de datos que generamos.
Las palabras clave en el desarrollo de BIM de cara al futuro próximo son la conectividad mejorada, la automatización de tareas gracias a los plugins, el manejo eficiente del Big Data generado, entornos de datos en la nube optimizados, interoperabilidad aumentada, la integración con la Inteligencia Artificial (AI) y el “Internet of Things” (IoT). A continuación, te desgranamos los aspectos más interesantes que marcarán el futuro de BIM en la arquitectura.
La tendencia es una producción exponencial de datos derivada del empleo cada vez más generalizado del BIM. Para organizar de forma eficiente esta abundancia de información, será esencial tener sí o sí una plataforma fiable y segura donde depositarla. Los proveedores de software se han dado cuenta de esto y su I+D actual se basa en integrar totalmente sus programas con plataformas de datos basados en la nube.
La clave para desbloquear la falta de colaboración en los proyectos pasa por democratizar el BIM definitivamente. Para ello, los servicios de almacenamiento de datos y archivos BIM en la nube, los llamados BIM 360, deberán ofrecer servidores más rápidos, fiables y a precios razonables.
Conforme la digitalización del sector vaya avanzando, con BIM buscaremos cada vez más optimizar nuestro tiempo y focalizarnos en aquellas tareas importantes del proyecto. Por ejemplo, centrarnos en tomar decisiones en lugar de tener que exportar manualmente la documentación del edificio a pdf. Nuestros programadores BIM personalizarán gracias a la AI la automatización de acciones en los softwares conforme a nuestras necesidades.
En la fase de modelado 3D, tenemos ya el plugin Dynamo para Revit que nos ofrece ciertas facilidades en este aspecto.
Evitar los “residuos digitales” y manejar unos estándares abiertos como el openBIM va a mejorar exponencialmente la interoperabilidad. Siempre va a ser mejor trabajar con programas que “hablen” un lenguaje común y nos faciliten la tarea de compartir información del proyecto. De nada sirve trabajar en un entorno de diseño basado en Excel si luego otro colaborador debe trasladarlo a un entorno BIM con otro funcionamiento interno. Este punto es bastante mejorable en general para toda la tecnología que abarca BIM.
¿Imaginas una herramienta que trace automáticamente y defina todo un despiece sin errores de los conductos de ventilación de tu proyecto? ¿Y un clash detection automatizado? Gracias a la Inteligencia artificial (AI), nuestros softwares BIM cada vez más van a incorporar más la comprobación de interferencias y diseño pormenorizado que ahora mismo realizamos de forma manual.
No podemos hablar del futuro de BIM sin olvidarnos de la VR y la AR. De hecho, ambas estarán tan integradas en los softwares, que los dispositivos especiales para visualizar el gemelo virtual con estas tecnologías serán de uso generalizado y no solo para estas tecnologías.
El desarrollo y uso cada vez más generalizado de BIM también influirá en la redacción de normativas y certificaciones. Las administraciones públicas redactarán medidas regulatorias para la interoperabilidad, la calidad de los proyectos, etc. También las certificaciones de calidad internacionales evolucionarán por esta línea.
Los expertos en la materia afirman que los Objetivos de Desarrollo Sostenible seguirán determinando el desarrollo tecnológico del BIM. Conforme la sostenibilidad en edificios y urbanismo va avanzando y el uso de BIM se va generalizando, nuestra demanda de herramientas compatibles irá en aumento. Los proveedores de software deberán desarrollar soluciones más efectivas para coordinar con los expertos LEED, BREEAM, Passivhaus, etc.
Hasta ahora las herramientas que disponemos, por ejemplo, para el Análisis del Ciclo de Vida, el Análisis de Costes y el cumplimiento del estándar Passivhaus y demás certificaciones son bastante engorrosas de integrar en BIM. Necesitamos por tanto mayor fluidez de trabajo en un futuro cercano.