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Evaluación de las fachadas en los sellos sostenibles

En el Reto KÖMMERLING estamos siempre interesados en cómo hacer mejores edificios, más sostenibles. En este caso nos hemos preguntado si nuestros diseños arquitectónicos de fachadas influyen en las calificaciones de los principales sellos sostenibles y en qué grado marcan la obtención de una mejor puntuación. Prepárate porque hemos estudiado a fondo los sellos LEED, BREEAM, VERDE y DGNB y traemos conclusiones muy interesantes.

 

El papel de las fachadas en las evaluaciones sostenibles

fachadas evaluaciones sostenibles
Oficinas The Edge en Amsterdam, certificado BREEAM Excelente. Foto: Ronald Tilleman

La idea de fachada como la entendemos tradicionalmente se ve modificada a la hora de hacer proyectos sostenibles. Tenemos ante nosotros un elemento valioso con el que poder transformar nuestros edificios hacia el Net Zero o incluso energía positiva. La creación hace unas décadas de los sellos de evaluaciones sostenibles de edificios nos ayuda a diseñar de mejor forma para conseguir tener edificios más eficientes y ecológicos. Estamos seguros también de que en los próximos años el desarrollo de diferentes técnicas para alcanzar altos estándares de sostenibilidad va a ser exponencial y que serán exitosamente aplicados para tener cada vez mejores elementos según la economía circular.

¿En qué aspectos de los sellos sostenibles repercuten las fachadas? Analizamos los principales estándares para conocer cuáles son los impactos de las fachadas en las valoraciones y en qué manera repercuten. Más concretamente, nos hemos centrado en las versiones de nueva construcción en edificio terciario (administrativo).

 

LEED

fachada leed
McCord Hall, en Arizona. Certificación LEED Platinum. Arquitecto: Kohn Pedersen Fox Associates. Fuente: architizer.com

La versión 4.1. de “New Construction” del sistema LEED tiene nueve categorías y las fachadas se influyen en tres de ellas. Así que el porcentaje de influencia de nuestros diseños de fachada es relativamente importante, como veremos a continuación. Donde más repercusión encontramos en LEED es en el apartado “Energía y Atmósfera”, que tiene que ver con la eficiencia energética (podemos conseguir 18 puntos). Los materiales sostenibles empleados en las fachadas también tienen bastante peso en la certificación (hasta 12 puntos).

Te resumimos las repercusiones en los créditos más importantes:

  • Energía y Atmósfera: Optimización del desempeño energético (categoría EA). Las fachadas forman parte de la envolvente térmica y a ellas pertenece aproximadamente un 40% de las superficies exteriores. LEED premia el buen diseño pasivo con 18 puntos.
  • Reducción del impacto del Ciclo de Vida del edificio (categoría MR). Llevar a cabo estrategias de optimización y ahorro en el Análisis del Ciclo de Vida de las superficies envolventes se premia con 4 puntos.
  • Declaración Ambiental de Producto (categoría MR). Este crédito está relacionado con el anterior, pero se adentra más a nivel de los productos sostenibles que componen nuestras fachadas.
  • Obtención de materias primas (categoría MR) y materiales (categoría MR). Ya hilando más fino, se deben especificar qué materias primas tenemos y sus impactos ambientales.
  • Gestión de residuos de la construcción y demolición (categoría MR). Evidentemente los materiales empleados en las fachadas deben tener un plan de reciclaje y recirculación.
  • Calidad Ambiental interior: Estrategias de Calidad Ambiental Interior mejorada (categoría EQ) y confort térmico (categoría EQ). Las ventanas ubicadas en las fachadas deben ser practicables y permitir la entrada de luz y ventilación natural. También, las fachadas contribuyen a facilitar el confort térmico interior en nuestros ambientes sostenibles. En total obtenemos 3 puntos.
  • Luz natural (categoría EQ). Los niveles de entrada de luz natural dependen exclusivamente de los huecos de fachadas, así que éste es un crédito exclusivo de fachadas. Obtenemos 3 puntos.

 

En total podemos computar en LEED NC hasta 36 puntos de los 110 posibles gracias a las aportaciones directas o indirectas de las fachadas en los sellos sostenibles. En cuanto a los prerrequisitos mínimos obligatorios (sí o sí deben cumplirse para certificar), observamos que las fachadas contribuyen a desempeño energético mínimo (EA 2).

 

BREEAM

BREEAM fachada
Økern Portal en Oslo. Certificación BREEAM Excelente. Arquitecto: DARK. Foto: darkarkitekter.no/

En la versión 6 de Nueva Construcción de BREEAM, las fachadas sostenibles contribuyen en cinco de las once categorías. La aportación tiene que ver mayoritariamente con el Análisis del Ciclo de Vida, la durabilidad de los materiales y el bajo mantenimiento:

  • Gestión. Las fachadas, como parte material y constructiva del edificio, implican costes. En esta categoría las fachadas sostenibles influyen tanto de forma indirecta en el Análisis de Costes del Ciclo de Vida como en la gestión o “Commissioning” y el mantenimiento. Las fachadas sostenibles pueden aportar en esta categoría 4 créditos del máximo de 21.
  • Salud y bienestar. Las fachadas también influyen en cuestiones del ambiente interior como el confort visual, ya que debe garantizarse la entrada de luz natural a los espacios mediante los huecos de fachada. Las fachadas ayudan a conseguir de forma indirecta los 3 créditos de confort térmico.
  • Energía. En esta categoría, la que más peso tiene en la evaluación BREEAM NC, las fachadas pueden aportar hasta la mitad de créditos del máximo que se puede alcanzar. Destacamos su influencia por supuesto en el cálculo de las emisiones y los consumos energéticos, diseño pasivo y soluciones bajas en carbono.
  • Materiales. Las fachadas sostenibles están compuestas por materiales. En BREEAM tienen aportación en créditos generales como impactos del ciclo de vida, aprovisionamiento responsable de productos de la construcción y también otros más específicos como la eficiencia material.
  • Residuos. La fachada eficiente es aquella que se diseña con la mínima necesidad de materiales y el máximo aprovechamiento en el futuro, para evitar el consumo de nuevas materias primas. Para ello es necesario contar con fachadas que puedan desmantelarse lo más fácilmente posible. En este caso, contribuimos en 2 de los 6 criterios de evaluación.

 

Para finalizar, en cuanto a los prerrequisitos obligatorios para la certificación BREEAM (criterios que hay que cumplir sí o sí), las fachadas sostenibles tienen influencia en prácticas constructivas responsables, la eficiencia acústica y aprovisionamiento responsable de productos de la construcción.

 

VERDE

fachada verde
Sede de la Caja Rural de Asturias en Gijón, certificación VERDE. Foto: migijón.com

En la certificación VERDE “Edificios 2022” (otros usos) las fachadas influyen en todas las áreas de evaluación que tiene el sistema. Cabe destacar la adaptación que tiene esta metodología a la casuística de los edificios en España y más concretamente en entornos urbanos, en cuanto a que las fachadas impactan de forma directa en criterios como “efecto isla de calor” y “uso de plantas para crear sombras”.

En el área “Energía y Atmósfera”, aquí tienen mucho que aportar. En los dos sellos sostenibles anteriores hemos visto lo que las fachadas influyen en cuanto a los impactos en consumos de energía primaria y las demandas de climatización. En VERDE, los edificios con fachadas altamente eficientes tienen un peso del 37% dentro del área.

También es interesante todo el conjunto de criterios incluidos en el área “Recursos Naturales”, con un peso del 16.5% del total máximo para certificar el edificio:

  • Uso de materiales reciclados (RN5).
  • Elección responsable de materiales (RN6).
  • Uso de materiales de producción local (RN7).
  • El edificio como banco de materiales (RN8).
  • Gestión de residuos de la construcción (RN9).
  • Análisis del Ciclo de Vida del Edificio (RN11).
  • Ecoetiquetado de producto (RN12).

 

En VERDE también influyen las fachadas indirectamente en criterios de las áreas “Ambiente Interior” (las fachadas sostenibles deben asegurar la entrada de luz natural al interior del edificio y contribuir al confort térmico), “Aspectos sociales y económicos” en cuanto al coste del ciclo de vida (SE12) y “Calidad de la Edificación” (CE01). Este último criterio tiene que ver con las bases de diseño arquitectónico pasivo y se premia hasta con un peso del 4%.

 

DGNB

fachada DGNB
Edificio de oficinas y sede central de Sto, en Alemania. Certificación DGNB Platinum. Arquitecto: Wilford Schupp Architekten. Foto: sto.com

Hemos tomado como referencia de estudio la guía DGNB “Nueva Construcción” versión 2018. Este sistema de evaluación sostenible es el más holístico y ecuánime de todos en cuanto a la consideración de sostenibilidad. Las características de las fachadas tienen impactos en cuatro de los seis temas que se evalúan. Pero en este caso la influencia de las fachadas es de forma más indirecta. Hemos encontrado aportaciones en:

  • Objetivos ambientales. La influencia de las fachadas es relativamente superior que en otras áreas, ya que aquí hablamos de Análisis del Ciclo de Vida del edificio, evitar impactos medioambientales a nivel local y extracción sostenibles de los recursos en los materiales utilizados. Aspectos como las cualidades ecológicas de los materiales empleados en la fachada son aquí clave.
  • Aspectos económicos. La aportación de las fachadas en cuanto al cálculo del Coste del ciclo de vida del edificio es obvia. Si empleamos materiales durables con el paso del tiempo y con menor mantenimiento, mejor será para el medio ambiente y su recuperación en la demolición o reparación de la fachada.
  • Calidad de los aspectos socioculturales y funcionales. Este tema toca todo lo referente al confort térmico, acústico y visual. El diseño de fachadas sostenibles influye enormemente en alcanzar el confort térmico fácilmente sin tener que recurrir a sistemas activos, el aislamiento acústico al ruido exterior y, por supuesto, a generar salud con la apertura de huecos al exterior y la entrada de luz natural a las estancias.
  • Calidad técnica. El diseño sostenible tiene que ver mucho con la técnica, y este tema trata de asegurar la calidad en las fases del ciclo de vida. Las fachadas influyen en cuanto a que son parte de la envolvente térmica, el empleo de sistemas pasivos sobre ésta, asegurar la fácil limpieza de sus componentes para evitar costes y, muy importante, el diseño basado en la economía circular. Este último criterio, denominado “Facilidad de recuperación y reciclado”, contribuye un 3% del total máximo de puntuación final.

 

Repercusión en las valoraciones generales

Está claro que las fachadas conforman una parte importante de la envolvente térmica del edificio y de ahí también su impacto en las valoraciones finales en los sellos sostenibles. Donde más repercuten son en VERDE, sobre todo porque las fachadas influyen de alguna manera en todas sus áreas. Aquí te mostramos una tabla resumen de las aportaciones de las fachadas en los sellos sostenibles que hemos analizado:

fachadas sellos sostenibles
Fuente: Elaboración propia.

Finalmente hemos observado en todos los tipos de certificaciones que, evidentemente, la mayor influencia de las fachadas sostenibles en los edificios es en criterios relacionados con demandas de climatización y consumos de energía primaria, seguido por la elección de materiales y costes del ciclo de vida.

 

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Ángela Sisternes García
Arquitecta y diseñadora Passivhaus Certificada. Trabajando desde 2015 por edificios de gran calidad, confort y alta eficiencia.

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