Certificación Breeam, Leed o Verde, ¿cuál elijo?

A la hora de certificar un proyecto existen dudas sobre qué certificación es mejor. En Reto KÖMMERLING vamos a analizar las diferencias entre Breeam, Leed o Verde.
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Elegir entre certificación Breeam, Leed o Verde

El incremento de las construcciones sostenibles está dejando de ser una tendencia para ser el futuro de la edificación. El medioambiente lo necesita, las normativas lo exigen y nuestra salud y confort lo agradecerá. Este cambio en la construcción ha hecho que, quienes ya se han lanzado con proyectos altamente sostenibles, quieran un reconocimiento externo, una forma de dar credibilidad a su trabajo e inversión. Y en este punto es donde entran las diferentes certificaciones sostenibles como pueden ser: Breeam, Leed y Verde.

Cuando un arquitecto, promotora, o el propio dueño de una vivienda quiere certificarla, surge la eterna duda: ¿Qué certificación es mejor? Para tratar de poner un poco de claridad en este tema, desde Reto KÖMMERLING vamos a analizar las diferencias que existen entre estas tres certificaciones.

¿Realmente son tan diferentes?

Antes de hablar de sus diferencias es importante tener claro qué es lo que les une. Tanto Breaam como Leed y Verde son certificaciones voluntarias, una forma de demostrar oficialmente que una construcción es sostenible. El valor que adquieren social y económicamente estas viviendas ha hecho que muchos se sumen al carro de la sostenibilidad, pero son estas certificaciones el único medio que puede demostrarlo de verdad.

Aunque cada una de ellas otorga relevancia a unos aspectos, las tres tienen un objetivo común: que una construcción tenga el menor impacto posible sobre el medioambiente. Además, indirectamente, crean conciencia social sobre la importancia de construir de manera sostenible y eficiente. Y lo mejor de todo es que no tenemos porque limitarnos a una sola certificación, ya que no son excluyentes entre sí.

Otro aspecto que Breeam, Leed y Verde mantienen en común es la clasificación por nivel a la hora de obtener el resultado final. Es decir, en las tres se obtienen diferentes puntos que, finalmente, corresponden a un nivel de certificación. En la siguiente imagen podemos verlo de forma más clara.

Las diferentes certificaciones sostenibles. Foto: KÖMMERLING.

 

Por lo general, cuanto mayor sea la categoría a la que optemos, mayor será el coste del edificio y menor será su impacto ambiental.

Entonces, ¿Por cuál me decanto?

La respuesta no es tan difícil como parece, ya que escoger una certificación u otra básicamente dependerá de las características de nuestra vivienda o edificio, así como de las pretensiones de la persona que vaya a solicitar la certificación. Lo ideal es que un profesional con experiencia en las diferentes certificaciones pueda evaluar previamente la puntuación que obtendríamos en cada una de ellas, para así decantarnos por aquella en la que obtenemos una mayor calificación.

Según el proyecto y las soluciones empleadas en él, una certificación nos beneficiará más que otra. Aún así, las principales diferencias entre Breeam, Leed y Verde son:

  • Tanto Breeam como Leed son internacionales, pero la primera cuenta con más edificios certificados en Europa y está adaptada a la normativa española. Por su parte, Verde fue creada por GBCE y se basa en las normativas de sostenibilidad que existen a nivel nacional y europeo.
  • A la hora de obtener la certificación, en Breeam y Verde es necesario contar con un asesor acreditado y externo al proyecto, una medida que otorga credibilidad a los datos recabados.
  • El nivel de certificación Breeam más bajo (Correcto) se obtiene cumpliendo el 30% de los requisitos, mientras que para la certificación Leed más baja (Certificado) es necesario alcanzar el 40% de los requisitos. Un hecho que puede hacer pensar que obtener la certificación Breeam es más sencillo.

 

No hay respuesta a la pregunta inicial, ya que no hay una certificación que sea mejor o peor que otra. Todo depende de cómo sea nuestro proyecto y el uso que se vaya a hacer de él. Las certificaciones de las que hemos hablado establecen diferencias si un edificio es de nueva construcción, es una rehabilitación, una vivienda residencial, etc., por lo que la mejor solución es tantear con cada proyecto la puntuación que obtendríamos en cada certificación. Y, en función de esos resultados, escoger aquella que más nos beneficie.

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