

La fase de uso de los edificios es responsable del 60% de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Mediante la eficiencia energética y las exigencias del CTE-HE “Ahorro de Energía”, realizamos proyectos de arquitectura cada vez más concienciados con este tema. Pero ¿Qué pasa con el 40% restante? Para ello es debemos ampliar nuestro campo de percepción hacia la sostenibilidad en la arquitectura. En este post te explicamos los conceptos básicos sobre el Análisis del Ciclo de Vida aplicado a los edificios.

Aunque la fase de uso de los edificios, con la que medimos la eficiencia energética, es la que trae consigo más impactos ambientales y más emisiones de gases contaminantes, en realidad es solo una de las 4 etapas del ciclo de vida de los edificios:

Fijándote únicamente en la etapa de utilización, lo que obtienes es una visión parcial de la realidad de tu edificio. Te pongo un ejemplo: un material aislante puede ser muy eficiente y reducir con excelencia la demanda de calefacción de tu proyecto. Sin embargo, para su producción hay que degradar una superficie de terreno considerable y no se puede reciclar ni reutilizar. Entonces, ¿sería este material tan bueno como parece?
Al tener como base las 4 etapas del ciclo de vida, te das cuenta de todos los puntos de mejora de tu proyecto para alcanzar la sostenibilidad en la arquitectura. Aquí entran en juego parámetros que tienen que ver con los materiales tales como:
Estas características forman parte del famoso carbono embebido: las emisiones de CO2 derivadas de la fabricación, sustitución y deshecho de los componentes del edificio.
Entender esta visión holística del edificio te permite tener claros los requisitos técnicos para cumplir el CTE DB HSA “Sostenibilidad Ambiental”.
El ACV es una herramienta de diseño muy potente que puede aplicarse a todo tipo de productos, procesos y servicios, desde un bolígrafo hasta edificios y barrios. En nuestro caso, esta metodología nos permite cuantificar los impactos ambientales del edificio a lo largo de su ciclo de vida. Por tanto, no contempla los impactos económicos y tampoco los sociales.
En el marco regulatorio, la norma UNE EN 15978 es la metodología que regula la realización de ACV en los edificios, y distribuye las fases del ciclo de vida en diferentes módulos:
¿Cuándo realizar un ACV del edificio?
Esta herramienta te será más útil cuanto antes la incorpores en el proyecto: en las etapas iniciales tenemos capacidad de hacer cambios sustanciales de materiales con el mínimo impacto en costes. Cuanto más avanzado esté el proyecto, más difícil y costoso será implementar los cambios surgidos en el ACV.
Tener a mano una fuente de datos fiable es imprescindible. Emplear DAPs específicas de producto como base de información para los ACVs es la mejor opción. Si te interesa profundizar, en el blog del Reto Kömmerling tienes un post específico sobre Declaraciones Ambientales de Producto.

¿Qué relación tiene el CTE con el Análisis del Ciclo de Vida? ¡Toda!
La exigencia básica HSA1, donde debes calcular el Potencial de Calentamiento Global del edificio, lo que te pide es que realices un ACV del proyecto, calculando únicamente uno de los 16 indicadores posibles: “Potencial de Calentamiento Global”. Un ACV contemplando solo este parámetro también suele llamarse huella de carbono.
Con la entrada en vigor del CTE HSA, hacer Análisis del Ciclo de Vida pasa a formar parte de la nueva normalidad en los proyectos de arquitectura. En el blog tienes un post específico sobre el CTE HSA.
Si te interesa estar al día con este tema, tenemos algo para ti: entra de forma gratuita en el apartado de la Escuela Reto KÖMMERLING y tendrás acceso a un webinar exclusivo sobre ACV impartido por Paula Rivas, directora Técnica de GBCe.