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Las Torres Blancas. Francisco Javier Sáenz de Oiza

Las Torres Blancas de Francisco Javier Sáenz de Oiza son un icono de la arquitectura por su combinación de racionalismo y organicismo. Terminada en el año 1969 destaca por su estructura de hormigón visto, alejada de las típicas líneas rectilíneas de la arquitectura residencial en altura de la época.

El proyecto tiene un patrón de crecimiento orgánico donde el espacio central funciona como el tronco donde se ubican las escaleras, ascensor e instalaciones, mientras que las viviendas se agrupaban en “racimos”, con terrazas con formas curvas, con la suficiente separación entre ellas para permitir el paso de la luz. Este crecimiento en altura asimétrico produce un escenario de luces y sombras, que evita la sensación de masificación para el observador.

En la parte superior formas circulares se amplían formando unos voladizos que sobrepasan la fachada principal, creando un nuevo jardín interior, un nuevo paisaje. Recuperando la idea de Le Corbusier de crear viviendas con “jardín en altura”.

La dureza del hormigón se suaviza con el uso de pantallas de madera en los balcones, que varían según su posición y orientación en el edifico. En planta baja la pretensión era que las enredaderas y plantas fueran creciendo poco a poco por la fachada, aumentando la sensación de árbol, de haber estado siempre allí.

Era un Arquitectura adelantada a su tiempo, y puede que aún lo siga siendo.