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EECN, energía cero y positiva, ¿qué diferencias hay?

Mejorar la eficiencia energética en la construcción ya no es un reto del futuro, sino una necesidad actual. Pese a que se lleva años hablando de las diferentes directivas europeas de Eficiencia Energética, será el 31 de diciembre de este año cuando entre en vigor la normativa que establece que todos los edificios públicos nuevos deben ser EECN (Edificios de energía casi nula). Para el resto del sector (los edificios no públicos) el margen se extiende hasta diciembre de 2020, y visto como pasa el tiempo de rápido, lo mejor es ser previsor y ponerse manos a la obra desde ya.

Cuesta cambiar el chip, dejar la arquitectura tradicional a un lado y empezar a pensar en una arquitectura mucho más sostenible, pero no es imposible. De hecho, los profesionales del sector (y la población en general) están cada vez más concienciados y comprometidos con el medio ambiente y la salubridad de los edificios, optando por EECN en sus proyectos.

La concienciación por parte de la sociedad aumenta y las normativas exigen este tipo de construcciones, sin embargo, todavía existe mucho desconocimiento. Una vez empiezas a indagar sobre los EECN, ves que también existen edificios de energía cero, de energía positiva, el estándar Passivhaus… y surgen mil dudas. Desde Reto KÖMMERLING vamos a tratar de explicar todos estos conceptos para que nadie se vuelva loco.

Edificios de Energía Casi Nula… ¿qué tienen que ver con Passivhaus?

Los EECN son construcciones con un nivel de eficiencia energética muy alto, además la poca energía que consumen debe proceder de fuentes renovables. Este poco gasto energético hace que se reduzcan las emisiones de CO2 a la atmosfera (el objetivo de las normativas europeas) y que, a largo plazo, el dueño de esa vivienda o edificio apenas tenga gasto en sus facturas de luz.

Para conseguir que un edificio sea EECN se tienen en cuenta aspectos como la orientación (para aprovechar al máximo las condiciones climáticas del lugar), la envolvente (consiguiendo altos niveles de aislamiento), o el sistema de ventilación. Y si Passivhaus también reduce el consumo energético… ¿Es lo mismo que un EECN? No, y te explicamos por qué.

Es cierto que tanto los EECN como Passivhaus reducen el consumo energético de una vivienda. La diferencia es que los EECN son un tipo de construcción, un concepto mucho más global, mientras que Passivhaus es un estándar que hace que el edificio en el que se aplica acabe siendo de energía casi nula. Es decir, como Passivhaus reduce el gasto energético de una vivienda hasta en un 90%, hace que esta vivienda sea de energía casi nula. Passivhaus sería uno de los caminos para conseguir un EECN, pero podemos usar otras vías.

 

Edificios de energía cero y de energía positiva, ¿son mejores?

Son distintos. Obviamente cuanto mayor sea el ahorro energético de una vivienda mejor, pero por ahora, el objetivo europeo nos sitúa en los EECN. ¿Qué pasa entonces con los edificios de energía cero y de energía positiva? Primero es importante saber en qué consisten cada uno de ellos.

Los EEC (edificios de energía cero) son aquellos que consiguen satisfacer su demanda energética con la propia energía que ellos generan, mediante fuentes renovables. Van un paso más allá que los EECN y su balance energético da como resultado cero. Un ejemplo de este tipo de construcciones es el Edificio Zero de KÖMMERLING, nuestras nuevas oficinas, resultado de la I Edición del Concurso de Arquitectura Reto KÖMMERLING. Uno de los requisitos del certamen era que el proyecto presentado fuese de energía cero, adelantándonos así a las normativas del futuro.

Edificio Zero - Enmedio Studio

Foto: Edificio Zero KÖMMERLING (Enmedio Studio).

Siguiendo en esta línea, los edificios de energía positiva aún dan otro paso más, no solo reducen la demanda energética a cero, sino que consiguen producir energía de más. Esta energía sobrante se “guarda” para cuando el edificio demanda mayor energía o para otro tipo de usos. Un ejemplo es Svart, un hotel noruego del que hablamos hace un tiempo en el blog.

Los EECN, los EEC y los de energía positiva son el claro ejemplo de que el sector de la construcción sostenible no deja de avanzar, consiguiendo cada vez una menor demanda energética. Que un edificio sea de energía casi nula es lo mínimo que van a exigir las normativas, por lo que optar por construcciones de energía cero o positiva es adelantarse a las normativas que todavía están por llegar.

 

Y entonces… ¿Hacia dónde oriento mi proyecto?

Escoger entre EECN, cero o positiva no debe generarnos mucho debate, ya que si hemos llegado a plantearnos esto el paso más importante ya lo hemos dado: reducir la demanda energética (y todos los beneficios medioambientales, de confort, y económicos que eso conlleva). Una vez hemos optado por desarrollar un proyecto pasivo (que no Passivhaus), las diferencias constructivas entre un edificio de energía casi nula, cero o positivo son mínimas, ya que la base es igual para los tres:

  • Adiós a los puentes térmicos para evitar las pérdidas energéticas, prestando atención a la elección del tipo de material aislante y su espesor.
  • Tener en cuenta la orientación para aprovechar al máximo los recursos naturales.
  • Especial atención en la elección de los cerramientos (puerta y ventanas). En passivhaus se habla mucho de la envolvente transparente cuando quieren hablar de ventanas. Una mala elección y/ó instalación pueden provocar perdidas de energía o filtraciones de aire indeseadas.
  • Utilizar un sistema de ventilación mecánica controlada.